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Manuel García-Portillo: «Hay que hacer una revisión del sistema para replantear una reconstrucción profunda a 20-30 años vista»

A finales del 1800, mi tío abuelo Antoni Iñesta, nacido en MOIXENT y jesuíta, fue el primer rector de un gran colegio de BARCELONA: Sant Ignasi-Jesuítes Sarrià, junto al actual instituto químico de Sarrià, IQS, que se fundó a principios de 1900 cuando mi tío fue Provincial de los Jesuitas de Aragón, Cataluña, Valencia y Las Islas Baleares.

El lema del IQS era: PERSONA, CIENCIA, EMPRESA.

 

 

Toda mi familia procede del mundo universitario. Mis padres, maestros; sus hermanos, doctores, catedráticos y universitarios en general. Yo tuve la suerte de estudiar en esta escuela de Ingeniería Agronómica, lo que hace 45 años se llamaba ingeniería técnica agrícola y que hoy se denomina Grado. Además, tengo el honor de que a finales del año 2018 me galardonaran en este centro con el título de ALUMNI ILUSTRE de la escuela a la que me siento unido porque aquí me formé. También tengo el honor de presidir el Instituto Tecnológico Agroalimentario (AINIA) y además, porque forma parte la agricultura y alimentación del llamado actualmente grupo de SERVICIOS ESENCIALES.

¿Quién en Valencia no se siente orgulloso de haberse criado entre campos, muchos conservando aún un campito, con sus naranjos o su huerta, disfrutando con la familia y amigos de una buena paella los domingos?

A mis antepasados por Moixent parece ser que los llamaban “els Llauradors” porque tenían propiedades rústicas que trabajaban en ese maravilloso triángulo, Moixent, la Font y Fontanars, llamado Alforins por los árabes o lo que es lo mismo, tierras fértiles de secano entre preciosos valles y sierras del interior mediterráneo.

En esos valles y sierras y a través de una empresa de mi propiedad, POGARMA, estoy realizando un proyecto de desarrollo rural, llamado PROYECTO ORIGEN, reconstruyendo masías abandonadas, cultivando viñedos y olivares donde ya lo hacían los ÍBEROS allá por el siglo IV A.C., recuperando bodegas y almazaras artesanas. Es un proyecto que pretende revivir nuestro pasado y proyectarnos hacia el futuro desde la madre tierra y contemplando su autenticidad y la grandeza de nuestra biodiversidad.

En este transcendental momento de nuestra historia, en el que un virus, COVID 19, nos ha confinado a más del 80 % de la población en nuestras casas de las ciudades, deberíamos dedicar buena parte de nuestro tiempo a analizar por qué hemos llegado hasta aquí. Creo que es un momento excelente para reflexionar si el mundo que hemos creado, distanciado cada vez más del territorio, era lo que queríamos cuando se llamó a todo el mundo rural allá por 1950 a abandonar el territorio en busca de un mundo mejor en las ciudades.

Se cerraron escuelas, se fueron los médicos, se quedaron los pueblos y aldeas sin servicios y lo que es peor, se denostó la agricultura y se enviaron mensajes a la sociedad de que el sector primario no tenía ningún futuro y en algo de eso había razón, porque se creó la OCM, la Organización Común de Mercados, para crear una competencia global y no regional. A esta misma OCM se le olvidó que se debe crear una competencia entre iguales, ya que no es posible competir con estructuras de costes diferentes y aún peor, con regímenes que no protegen los derechos humanos de las personas, pero así lo aceptamos aunque la agricultura y nuestros pueblos con su cultura e historia forman parte de nuestras señas de identidad.

Menos mal que en nuestra ESPAÑA, en nuestro Mediterráneo, cuna de civilizaciones, y en nuestra VALENCIA, el arraigo de la gente a nuestra tierra y a nuestra agricultura consiguió que ésta no desapareciera, porque Europa, en un alarde de irresponsabilidad, ha hecho suficientes esfuerzos para comprar fuera de Europa y no en su maravilloso Mediterráneo. Posiblemente, gracias a que los agricultores franceses aún tienen más arraigo y más apego por el terruño que nosotros y también porque han sabido conservarlo a través de su cultura, sus chateaux y su inversión en marcas, Burdeos, Champán…..han conseguido una agricultura rentable para sus agricultores.

Nunca en Francia ha llegado a ser alguien presidente del estado sin dedicarle largos discursos al mundo rural y a prestigiar su agricultura y sus agricultores.

En ESPAÑA, con mejor clima y con gran tradición, no hemos sabido prestigiarnos, quizás por nuestro individualismo o nuestra forma de ser.

Solo hace falta acercarse a nuestro territorio para ver multitud de masías derruidas en una ESPAÑA que, más que vaciada, diría que está abandonada, legislando y dificultando desde la administración para que el agricultor no pueda desarrollarse y desaparezca de su tierra.

Les debemos a nuestros antepasados el hecho de recuperar la dignidad de lo que nos entregaron en vida y en vida nosotros abandonamos, por lo que posiblemente sea el momento de que una parte de la población deba hacer el camino inverso de la ciudad al territorio, posiblemente sea el momento de darnos cuenta de que un mundo mejor es posible en el territorio. Posiblemente, el verdadero lujo del siglo XXI esté en redescubrir y disfrutar la naturaleza.

Hoy, gracias a esta CRISIS, se están recuperando las palabras básicas de siempre, clasificando las cosas de nuevo según las necesidades de básicas a lúdicas de los seres humanos.

Cosas básicas o ESENCIALES y cosas no básicas y NO ESENCIALES, incluso se usan palabras bíblicas que sorprendentemente nadie critica porque se ha convertido en imprescindible para salvar vidas, hoteles medicalizados, llamados ARCAS DE NOÉ.

La verdad es que ya lo dijo Einstein: “Crisis, igual a oportunidad”.

Tenemos la gran oportunidad de repensar qué sociedad queremos para el futuro y más aún, qué sociedad podemos permitirnos tener. Creíamos que era ilimitado el número de personas que puede tener el planeta tierra y no es así, las megaciudades no son la solución que se merecen los seres humanos. Creíamos que era ilimitado el número de aviones para desarrollar la actividad turística global, también trasladamos casi toda la industria a China y un commodity ahora lo convierten en un clúster y en una especialidad, concentrando la oferta industrial, contaminando buena parte del planeta y no pudiendo occidente abastecerse de sus necesidades básicas o esenciales, por reducir sus costes de producción. El planeta se queja en forma de pandemias, de guerras o de desequilibrios medioambientales. Nunca un bichito nos había hecho tan vulnerables e insignificantes aun habiendo acumulado tanto conocimiento y tecnología que todo el mundo creía que habíamos construido un mundo inexpugnable.

Quien me conoce sabe que llevo años diciendo que esta sociedad se está COLAPSANDO y ojalá me equivoque.

La globalización debe ser sostenible, las megaciudades ya no son ni sostenibles. Lo que sí que ha venido para quedarse son las tecnologías, pero no todas. Debemos ser capaces de discriminar las tecnologías positivas, las que salvan vidas, no las que la ponen en riesgo, que las hay también, pero se construyen dogmas en torno a todas y solo que debemos querer aquellas que ayudan a las personas, las que nos mantienen conectados o informados o nos ayudan a tener una mayor calidad de vida más digna o un trabajo menos físico y más intelectual.

El ser humano siempre ha buscado y desafiado sus límites, pero esos propios límites a veces te sitúan en el borde del precipicio y por ello han ido desapareciendo unas civilizaciones y dando paso a otras y creo que estamos en ese momento histórico de repensar si queremos seguir arriesgando o por ende repensar cómo podemos reconciliarnos con el planeta tierra. Bajo mi punto de vista, creo que es la hora, es el gran momento para ver qué es esencial, no especialmente en esta CRISIS, que pasará, sino en nuestra vida y para nuestras generaciones futuras.

Creo sinceramente que hay que hacer una revisión del sistema para replantear una reconstrucción profunda a 20-30 años vista y empezando a revisarlo por el orden actual de esencial a no esencial.

Todos sabemos ahora que lo más esencial es la familia (el hogar) la agroalimentación, la sanidad, el orden (policía y justicia) las tecnologías y la logística, la educación y la formación.

Todo lo anterior necesita de una profunda revisión y si creemos que lo esencial es lo descrito, empecemos a mejorar y proteger lo esencial.

Por tanto, quiero acabar por donde empecé, por el lema del IQS: PERSONA, CIENCIA, EMPRESA.

LA PERSONA y su formación y educación es vital, es el centro de nuestras vidas y de nuestro mundo.

LA CIENCIA, es la rama del saber humano constituida por el conjunto de conocimientos objetivos y verificables, y de ella depende el progreso.

LA EMPRESA, es una organización de PERSONAS que apoyándose en LA CIENCIA produce bienes y servicios, obteniendo por ello un beneficio económico y de alguna forma generando una competitividad positiva y ética por el progreso.

Espero y deseo que el CORONAVIRUS nos permita reflexionar sobre la ESENCIA DE LA VIDA y revisar la teoría de Maslow como de forma consciente o inconscientemente se está haciendo ya, donde tantas y tantas veces nos han explicado que hay que abandonar la base de la pirámide o como mínimo ahí no hay riqueza posible, aunque ahí estén las necesidades básicas o esenciales del ser humano, y así llegar a la cúspide, a la auto realización, a conseguir el sueño de los triunfadores.

Posiblemente hemos creído que todos nos merecemos estar allí arriba, pero como se puede ver en el gráfico de la pirámide, la parte de arriba es muy estrecha y no cabemos todos, sin embargo, hemos abandonado lo que necesitaremos todos toda nuestra vida y las generaciones venideras, porque nos hemos dejado engañar por medio de la comunicación dirigida, la publicidad y los cantos de sirena.

Siempre hay una oportunidad para volver a coger las riendas de nuestro destino, pero no sabemos si tendremos muchas más como la de ahora.

La vida es maravillosa, pero siempre que sepamos interpretarla, vivirla y trabajarla.

Finalizo con estas dos frases:

“A MEDIDA QUE TE DISTANCIAS DE AQUELLO QUE CONOCES, EL RIESGO AUMENTA”.

“HEMOS HECHO DE LA INCERTIDUMBRE VIRTUD, CUANDO EL SER HUMANO LO QUE NECESITA SON CERTIDUMBRES”.

Manuel García-Portillo

Empresario  y Alumni Ilustre de la Escuela.

 

 

Laudatio a Manuel García Portillo, pronunciada por Gabriel García Martínez

Laudatio a Manuel García Portillo en su reconocimiento como Alumni Ilustre de la Etsi Agronómica y del Medio Natural de la UPV que pronuncia Gabriel García Martínez en el acto institucional de Navidad de la escuela celebrado el 21 de diciembre de 2018.

Voy a intentar a continuación introducir la figura de la persona que vamos a homenajear como culminación de este Acto Institucional.

He de confesar que al principio parecía una tarea fácil, dada la gran cantidad de documentos relativos a la historia de TECNIDEX, y la figura de Manuel García Portillo, como principal impulsor y promotor de esta empresa, pero créanme cuando les digo, lo difícil que ha resultado extraer, de forma sintética, toda esa información, por todo lo que se puede contar y aprender.

No obstante, vamos a empezar por el principio.

Manuel García Portillo nació en Cervera del Maestre (Castellón) en 1953, y su infancia transcurrió en Cervera, Mogente, Játiva y Valencia, siendo el hijo menor de cuatro hermanos. Desde muy joven practicó deporte, sobre todo rugby, que considera como una de las enseñanzas de su vida.

Es Ingeniero Técnico Agrícola, de la especialidad de Hortofruticultura y Jardinería, por nuestra Universidad. También cursó estudios de postgrado en Dirección y Administración General de Empresas, en el Centro de Formación Empresarial Luís Vives. Después de trabajar dos años en la empresa privada, en 1980 fundó junto con tres compañeros de estudios, TECNIDEX; de la que actualmente es el Presidente, y entre otras ocupaciones y cargos, también preside AINIA.

Casado y con dos hijos. Se siente autodidacta en continua evolución, reconociendo la influencia de otras organizaciones en su cultura corporativa, dándole una gran importancia a los viajes empresariales. En sus propias palabras ha pasado de “ácrata convencido, a convencido del libre mercado regulado dentro de la globalización”.  Pero fundamentalmente, valora al máximo al ser humano, y sobre todo la amistad.

Sobre su empresa, Tecnidex , decir  que se ha convertido en un referente de las empresas especializadas que ofrecen soluciones integrales en materia de sanidad hortofrutícola, facilitando que en los mercados nacionales e internacionales se comercialicen frutas y hortalizas, de calidad y sanas, para los consumidores. A nivel mundial, Tecnidex se sitúa entre las diez primeras empresas del sector de la sanidad en postcosecha.

No obstante, la esencia de Tecnidex es ayudar a sus clientes a presentar “fruta sana” en los mercados, a través de un equipo de grandes profesionales y mejores personas, especialistas en agronomía, bioquímica, química y tecnologías electromecánicas. Es crucial contar con los mejores profesionales para trabajar estrechamente con los directores técnicos y de calidad de las Centrales Hortofrutícolas, resolviendo las cuestiones clave relativas al desarrollo de los procesos y trazabilidad de los productos, imprescindibles para alcanzar los mayores estándares de calidad.

Hace poco más de un año, la compañía Tecnidex llaga a un acuerdo de integración con la compañía americana AgroFresh, para después de casi cuatro décadas de exitosa andadura, seguir creciendo y desarrollando este magnífico proyecto empresarial.

Contado ya lo anterior, podría continuar esta intervención desde diversas aproximaciones. Como señalaba antes, son numerosas las referencias encontradas al respecto en libros escritos por reconocidos periodistas como Fernando Jáuregui, o prestigiosos economistas como Ramón Tamames.

Se podría continuar hablando desde el ámbito del emprendimiento, sin duda Manuel García Portillo es un EMPRENDEDOR con mayúsculas, y un referente en este sentido, dentro y fuera del sector agroalimentario.

Se podría hacer también hablando de innovación, a través de algunos de sus numerosos productos y servicios,  o internacionalización, contando su expansión con filiales en varios continentes y exportando a más de 25 países, o crecimiento empresarial, a través del ejemplo de una sinérgica integración, todos ellos fruto de la visión de un empresario con gran talento y altura de miras. Como ven son muchos los borradores que he manejado.

No obstante, voy a continuar hablando de VALORES, porque fundamentalmente Tecnidex es una empresa con VALORES y Manuel García Portillo es un empresario con VALORES, de nuevo con mayúsculas. A través de los principios que forjan su código de comportamiento empresarial, intenta contribuir a su propia ecuación de la felicidad basada en: mayor nivel de renta, mejores condiciones de vida, y máximo respecto al medio ambiente.

Tecnidex, con Manuel García Portillo a la cabeza, ha sido siempre un ejemplo de responsabilidad social empresarial , buscando continuamente la excelencia en su funcionamiento, atendiendo con especial atención a las personas, tanto a sus trabajadores como a la COMUNIDAD. Cabe destacar, en este sentido, varias líneas de actuación como :

 

  • Difundir el respeto de los derechos humanos, con condiciones laborales dignas que favorezcan la seguridad y la salud y el desarrollo humano y profesional de los trabajadores.
  • Procurar la continuidad de la empresa con un crecimiento razonable, sin someter a los trabajadores, ni a cadencias excesivas, ni a metas compulsivamente impuestas.
  • Respetar el medio ambiente, evitando contaminaciones, y minimizando la generación de residuos, así como racionalizando el uso de los recursos naturales y energéticos, con el apoyo de una difusión continua de los fundamentos científicos de esa política.
  • Presentar ofertas a los trabajadores para incrementar sus posibilidades de estudio, ascenso social individual, mejora de su capital humano, y desarrollo de toda clase de actividades culturales y deportivas, muy especialmente en relación con el rugby, cuya práctica en Valencia pasa de nuevo por una mención destacada a Tecnidex.

 

Y ya para concluir, voy a hablar un poco de este deporte, el RUGBY, que Manuel conoce muy bien, porque al hilo de lo anterior, es uno de los deportes con valores más puros, donde el respecto al rival y al árbitro es básico, el trabajo en equipo es la clave, y el aficionado se siente muy próximo.

Es un deporte donde no se usan nombres en los dorsales, dejando la individualidad en un segundo plano, siendo asignados por el entrenador en cada partido. El número sólo indica la posición del jugador en el campo y , por tanto, el papel a desempeñar. Dicho papel, no se asocia en ningún caso a una posición de privilegio dentro del equipo, sino a una mayor obligación y responsabilidad. Aquí de nuevo Manuel lo tiene muy claro y así lo ha manifestado taxativamente diciendo en más de una ocasión “Yo siempre he tenido una máxima y es que hago lo que debo, no lo que quiero”. Y su mérito no está en decirlo, sino en la valentía y el coraje de hacerlo.

No puedo hablar de rugby  sin dejar de mencionar el conocido ejemplo de los “All Blacks”, el famoso combinado neozelandés, que en 2017, fue galardonado con el Premio Princesa de Asturias del Deporte, que es utilizado como referencia para diferentes lecciones de liderazgo en las más reputadas escuelas de negocios. Están extraídas de la cultura maorí en la que se basa la esencia de este equipo. Según esta cultura “no somos más que una chispa en un momento del tiempo situado entre dos eternidades: el pasado y el futuro”, implicando además una profunda conexión con la tierra y las propias raíces. Cada jugador que se incorpora al equipo, recoge los principios, valores, y el código de honor, con el compromiso de añadir las páginas escritas de su legado. Cada uno tiene que dejar su huella.

Sin duda Manuel, tú has dejado huella y te puedes sentir muy orgulloso de tu legado. Muchas gracias por acompañarnos una vez más, y por todo lo que  hemos aprendido y seguimos aprendiendo contigo.

Ya sabes que esta Universidad es tu alma mater y esta Escuela es tu casa, donde confiamos en el futuro seguir contando con muchos alumnos como tú, a los que poderles trasladar tu ejemplo y testimonio.

Muchas gracias

*Fotografías de Roberto Roca

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