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La Escuela impartirá el doble Grado en Ingeniería Forestal y del Medio Natural + Ciencias Ambientales

La Escuela impartirá el nuevo doble Grado en Ingeniería Forestal y del Medio Natural + Ciencias Ambientales a partir del siguiente curso, que comienza en septiembre de 2019. Se trata del primer doble grado que acoge la Escuela, tras ser aprobada su puesta en marcha por el Consejo de Gobierno de la UPV.

Con este nuevo doble grado que ofertará 30 plazas, la EAMN continúa en la línea de ofrecer dobles programas consecutivos Grado + Máster, asociados a profesiones reguladas, de modo que los alumnos al realizar la preinscripción pueden ya registrarse en la realización de un grado y un máster de manera conjunta.

En este sentido, desde la Escuela se ofrecen los programas consecutivos Grado en Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural + Máster en Ingeniería Agronómica, y Grado en Ingeniería Forestal y del Medio Natural + Máster en Ingeniería de Montes.

Gracias a estos dobles programas, la universidad garantiza al alumno que se registre en el programa consecutivo el acceso al máster correspondiente. Se trata, pues, de un compromiso adquirido por la universidad con aquellos alumnos que hayan mostrado la voluntad de realizar este recorrido, para asegurarle que cuando acabe el grado, tendrá reserva de plaza en el acceso al máster.

 

 

Amparo Chiralt: “La capacidad de esfuerzo es la clave del éxito”

Amparo Chiralt es investigadora de la Universitat Politécnica de València (UPV) y profesora de nuestra Escuela. Tras haber sido reconocida como uno de los científicos más influyentes del mundo, hemos hablado con ella de investigación, de ciencia y de las claves para tener éxito en la vida.

Amparo, ¿qué ha supuesto para ti este reconocimiento como investigadora?

Ha sido una grata sorpresa. Siempre he intentado hacer las cosas lo mejor posible, pero nunca buscando el reconocimiento. Los temas de investigación, a veces, se ponen de moda porque adquieren una relevancia temporal importante. El hecho de que yo, en un momento determinado, eligiera investigar en el desarrollo de materiales poliméricos biodegradables, que hoy en día es un tema relevante, con un gran impacto social, por el desastre medioambiental que ha supuesto el uso masivo de los plásticos, puede haber influido en este reconocimiento.

¿Cuál es tu campo de trabajo?

Mi campo de trabajo desde 1984 ha sido la tecnología de los alimentos, un área en la que hoy en día el desarrollo de materiales biodegradables para el envasado es muy importante porque se utilizan plásticos de forma masiva en el envasado de los alimentos para su mejor conservación, y el reciclado y la reutilización de estos materiales  son muy limitados, entre otras cosas, por su carga contaminante.

Envasar los productos alimenticios es necesario porque el envasado es una garantía de seguridad, ya que, entre otras cosas, evita que se contaminen y permite alargar la vida útil del producto. Por tanto, se hace totalmente necesario buscar materiales que tengan esta utilidad y que sean biodegradables, que no tengan impacto medioambiental y que, además, puedan ser obtenidos de fuentes renovables. En este momento el esfuerzo investigador en este tema es elevado porque hay que aportar soluciones.

¿Cuál ha sido tu trayectoria como investigadora?

Hice la tesis doctoral con el profesor Eduardo Primo Yúfera y mi inicio en investigación fue con la obtención en productos naturales de plantas con actividad biológica frente a insectos y microorganismos, que es un tema que actualmente también está de moda, para limitar la aplicación de plaguicidas sintéticos que afectan negativamente al medio ambiente y a la salud del consumidor.

En aquel momento, Eduardo Primo Yúfera ya tuvo la visión de que había que reducir los plaguicidas sintéticos porque tienen una repercusión negativa para la salud  y que había que buscar alternativas que permitieran una lucha contra las plagas que fuera más sostenible y ecológica.

Luego ya me pasé al área de tecnología de los alimentos en 1984 y he estado trabajando siempre en esta área, desde una aproximación físico-química a los alimentos y los procesos alimentarios. Desde una perspectiva fundamental, qué cosas ocurren en los sistemas alimentarios durante su procesado que puedan tener un impacto para mejorar las condiciones del proceso o para mejorar las propiedades del producto.

En los últimos 15 años reenfoqué la investigación hacia el ámbito del desarrollo de materiales para recubrimiento y envasado de alimentos, de carácter biodegradable  y portadores de sustancias activas de origen natural, que puedan tener propiedades antimicrobianas  y/o antioxidantes. Esto permite que los materiales tengan un valor añadido, propiedades activas beneficiosas para alargar la vida útil del producto.

 

¿Llegaremos algún día a ver en el mercado este tipo de materiales de envasado?

Yo creo que sí. Hoy en día, todavía no tienen un puesto destacado el mercado porque los polímeros sintéticos son fantásticos  desde el punto de vista funcional y porque su producción  es muy competitiva  en coste y si una empresa encuentra en el mercado un material  con muy buenas propiedades  y buen precio, es difícil que cambie a otro  que no sabe cómo le va a funcionar. Para que esto ocurra, es necesario que haya una regulación adecuada para limitar el uso de los plásticos sintéticos.

 

Y también hará falta concienciación.

Por supuesto, yo creo que la concienciación existe, pero cuando las empresas hacen números, no siempre es fácil la toma de decisiones en la dirección adecuada desde el punto de vista medioambiental. De hecho, hay materiales biodegradables en el mercado, pero hay que seguir avanzando. Al final, la producción está siempre regulada por normativas  que establecen los límites para el uso de determinados  ingredientes, componentes… Hay que crear una cultura de trabajo con esas premisas. Y cuando se consiga eso, estaremos en mejor situación para mejorar nuestro entorno.

¿Entonces a medio plazo se puede conseguir?

El problema es que la funcionalidad de los materiales biodegradables no es tan buena como las de los polímeros sintéticos. Eso es una limitación que hay que superar. Yo creo que iremos avanzando, pero los avances son más lentos de lo que sería deseable. Yo, desde luego, sigo trabajando en este campo porque lo considero totalmente necesario para conseguir el objetivo: reducir la acumulación de plásticos en el planeta.

¿La mujer investigadora nace o se hace? En decir, en tu caso, cuando eras pequeña, ¿qué querías ser de mayor?

Bueno, la vida está llena de sorpresas. Yo me he criado en la huerta y siempre he sido muy soñadora. Soy de una familia humilde del campo, pero siempre soñé con estudiar porque me encantaba saber. Por una serie de decisiones casi inconscientes, hice la licenciatura en Químicas. Me parecía que con la Química iba a poder entender casi todo y eso me parecía fantástico. En cuanto acabé los estudios, conseguí una plaza en la Escuela de Ingeniería Agronómica de la UPV, fui encargada de curso, al muy poco tiempo fui agregada de Escuela Universitaria y a partir de ahí, terminé la tesis doctoral y seguí con mi carrera académica en al UPV. Siempre he trabajado mucho porque me gustaba lo que hacía y tuve la suerte de tener una estabilidad como personal de plantilla de la UPV desde muy joven. Pero la estabilidad, en lugar de acomodarme, para mí era motivo de estímulo para seguir trabajando. Me encanta mi trabajo y disfruto mucho como profesora, investigadora y como miembro de la comunidad universitaria en todas sus dimensiones. Y así he trabajado siempre, con ilusión y esfuerzo.

¿En qué ha cambiado la UPV desde que tú estudiabas con Eduardo Primo Yúfera?

Con D. Eduardo, todo era muy actual, desde la actitud hasta las líneas de investigación. No había Plan Nacional de Investigación pero él conseguía fondos para investigar y trabajamos intensamente. Hoy en día, por supuesto, ha aumentado el número investigadores y la capacidad investigadora de la universidad, la capacidad para la captación de recursos y la producción científica. Ha habido una concienciación progresiva de la importancia de la investigación dentro de la universidad y hemos crecido considerablemente en ese sentido. Prueba ello es el buen posicionamiento de la UPV en los rankings internacionales

Aunque la financiación ha caído mucho en nuestro país, nuestra producción científica sigue siendo muy alta; estamos el puesto número 10 en producción científica en la lista mundial. Otra cuestión es la transferencia, donde sí que tenemos más deficiencias.  La relación con la empresa para transferir conocimiento es menor que en otros países. Pero también eso tiene que ver con las características de nuestro entorno productivo. Al final, es una cuestión global que requiere concienciación por parte de las empresas, de los investigadores y también de la administración. Cuando se puso en marcha el reconocimiento de los sexenios de investigación, los investigadores se motivaron y produjeron mucho más. Si se potencia la relación con la empresa, también los investigadores iremos en esa dirección, intentaremos acercar posiciones y ser más efectivos en la transferencia al mundo productivo. Es responsabilidad de todos.

¿Las empresas españolas están dispuestas a innovar?

Algunas sí, pero otras no pueden porque no tienen ni el tamaño ni los recursos. En este momento, además, en el que todo es muy cambiante con la digitalización, se requiere de una alta capacidad de adaptación. La innovación es indispensable para sobrevivir en un entorno muy competitivo donde las actividades intensivas en conocimiento requieren muy buenos profesionales.

¿Los jóvenes llegan a la carrera con ganas de cambiar el mundo?

Hay de todo, pero  hay muchos estudiantes que llegan con mucha iniciativa, con ganas de aprender, de innovar, de buscar entornos para emplearse y autoemplearse.

La capacidad de esfuerzo es la clave del éxito, entendiendo por éxito el hecho de conseguir los objetivos que te has planteado.  Y creo que, a veces, las personas que venimos de entornos menos confortables tenemos más capacidad de esfuerzo porque hemos desarrollado desde pequeños esa aptitud para la lucha y estamos más entrenadas.

Igualmente, hoy en día los estudiantes viven en un mundo más complejo, donde a veces no es fácil identificar en qué dirección enfocar. También hay mucha presión, un gran bombardeo de información y no estamos tan acostumbrados a hacer una valoración crítica de las cosas para poder definir bien los intereses.

Amparo, danos las claves del éxito para los estudiantes, para que lleguen a disfrutar de su profesión.

Para mí, es fundamental la curiosidad por aprender  y por, desde tu mente, intentar pensar en los posibles retos y soluciones a los problemas que nos rodean.

Yo me considero una persona muy afortunada porque he trabajado, pero también considero que he tenido mucha suerte.

 Y una pregunta obligatoria, ¿cómo ves tú la situación de la mujer investigadora?

Yo no siento que haya tenido problemas especiales por ser mujer en mi trabajo como investigadora. He dedicado mi vida a la investigación y no he tenido que hacer esfuerzos para conciliar con otras facetas de la vida. Pero es verdad, que mi caso es particular y que muchas mujeres tienen más limitadas las posibilidades para conciliar su papel de madre con la investigación que es muy exigente en dedicación.

En los entornos académicos creo que desigualdad se sufre menos porque puede haber una mayor flexibilidad horaria. En otros entornos, la exigencia de la actividad puede resultar muy dura para una mujer con deseos de ser madre y de educar a los hijos. Aunque creo que los hombres cada vez más comparten estos deseos, es cierto que culturalmente todavía la mujer lleva más carga. El cuidado de los hijos debe ser una responsabilidad compartida entre ambos progenitores para tener una sociedad más igualitaria y justa.

Sigue llamando la atención que los puestos de toma de decisiones en los entornos académicos están más ocupados por hombres que por mujeres, a pesar de que  uno se presenta de manera voluntaria. Parece que las mujeres tienen menos tendencia a presentarse, pero, probablemente muchas no quieren o no pueden renunciar al tiempo dedicado a la familia. En esto, los aspectos culturales tienen un gran peso y los cambios en este sentido son muy lentos. Pero hay que seguir insistiendo para no perder el talento femenino en esta actividad.

Es un tema complejo que exige diálogo y consenso  entre hombres y mujeres, para poder abordar el problema juntos con complicidad.

Un sueño que te quede por cumplir.

Me gustaría tener la posibilidad de trabajar más en colaboración con empresas, que es algo que no he llevado a cabo de una forma constante y que creo que es muy enriquecedor y una oportunidad para culminar una carrera investigadora. Me gustaría, así, poder llevar al mercado el resultado de mi investigación y que sea útil para la sociedad.

 

 

 

 

 

 

 

 

Zorba López: «Hay muchas oportunidades para ingenieros agrónomos fuera de nuestras fronteras»

Zorba López es egresado de la Escuela. En la actualidad, desempeña su labor profesional en Abu Dhabi, en  el departamento de Estudios de “Abu Dhabi Transmission and Despatch Company (TRANSCO)”,  la compañía pública de transmisión de aguas. En su anterior  trabajo, tuvo la oportunidad de  asesorar en la construcción de la mayor desaladora del mundo. Pero López no podría haber accedido a estos trabajos sin la acreditación ABET.

Hemos hablado con él y nos ha contado cómo fueron sus inicios como ingeniero en el extranjero, su trayectoria profesional  y su situación actual. López anima a los estudiantes a salir a trabajar al extranjero y asegura que «el futuro requiere de ingenieros agrónomos más que nunca».

Zorba, ¿Cuál es tu titulación?

Estudié el grado de Ingeniero Agrónomo, en la especialidad de Ingeniería Rural, y me gradué en 1997. No existía la actual estructura de grado + máster, así que empezabas directamente el máster que duraba 6 años lectivos. Recuerdo esos años como unos de los mejores de mi vida. Hice muchos amigos, aprendí mucho en la Escuela de Agrónomos, y disfruté mucho la vida que ofrece Valencia.

También recuerdo la alta exigencia académica en la UPV. No era extraño ver convocatorias en las que el 80 o el 90% de los alumnos suspendían. No era por la falta de capacidad de los alumnos, sino por la alta exigencia de algunos departamentos; algunos exámenes finales duraban hasta 10 horas.

Una vez terminaste los estudios, ¿qué hiciste? ¿Saliste al extranjero a trabajar?

Al acabar los estudios empecé a trabajar como delegado de obra para una pequeña empresa de jardinería, compaginando el trabajo con la prestación social sustitutoria del servicio militar. Al poco tiempo conseguí trabajo en el departamento de proyectos de IRRIMON, fabricante de material de riego y contratista de obras de regadío. Como la empresa tenía una importante presencia internacional tuve la oportunidad de trabajar en varios proyectos en el extranjero, principalmente en Turquía y México.

Por cuestiones de trabajo tenía que pasar bastante tiempo en los países donde se desarrollaban los proyectos, estancias que duraban semanas o incluso meses. Fue una gran experiencia, compartiendo vivencias con compañeros de otros países y haciendo amistades que a día de hoy siguen vivas. Creo que los amigos hechos es una de las cosas que más valoro. Hace poco comentaba entre risas con otros expatriados que, gracias a esas amistades, puedo tener una comida caliente y un lugar dónde dormir en 4 continentes distintos.

¿Con qué obstáculos te encontraste para ejercer como ingeniero?

A nivel de relación profesional no me he encontrado con ningún problema derivado de ser Ingeniero Agrónomo. Por el tipo de trabajo que desarrollo suelo relacionarme con muchos ingenieros civiles (ingenieros de caminos), ingenieros mecánicos o eléctricos, y nunca ha habido objeciones al hecho de que soy Ingeniero Agrónomo.

El principal problema con el que me he encontrado es el justificar el nivel de Máster en el extranjero, debido a que el grado que cursé no se corresponde con exactitud a la actual estructura de grado + máster. Es difícil de explicar a las autoridades que están acostumbradas a los sistemas de grado americanos o británicos. A la hora de justificar el Máster tuve que presentar el expediente académico (para mostrar los 6 años de carrera) e incluso una tabla que me dieron en la universidad donde se muestra la equivalencia entre créditos y las asignaturas cursadas, y así demostrar los 450 créditos necesarios. Incluso consulté con la Escuela la posibilidad de convalidar el título pre-Bolonia con las nuevas titulaciones, pero como la primera promoción no había salido no era posible.

¿Cuál ha sido tu trayectoria profesional?

Como he comentado antes, estuve trabajando 9 años en IRRIMON haciendo principalmente proyectos de regadíos, y ayudando en el desarrollo de productos para riego. En 2007 empecé a percibir que las posibilidades de desarrollo personal se agotaban y cambié de empresa. Estuve 6 meses como director técnico en TECVASA y finalmente, junto con otros compañeros agrónomos, fundamos nuestra propia ingeniería, CONENG. Llevar tu propio negocio fue una gran experiencia y nos dio la oportunidad de explorar otros campos, como las energías renovables, sistemas de vialidad invernal, instalaciones para edificios, etc.

A partir del 2010 la cosa se torció por la crisis. La situación para ingenieros de proyectos como nosotros era prácticamente insostenible. Los pocos proyectos que salían al mercado eran de escasa entidad y la competencia era feroz, tirando los precios a la baja de forma que no podíamos cubrir costes. Decidí buscar oportunidades en el extranjero. Durante varios meses estuve investigando el mercado laboral de distintos países, hasta que finalmente di con una oferta que se ajustaba a mi perfil, en Abu Dhabi con HYDER CONSULTING, una ingeniería británica con gran presencia en Oriente Medio. Así que el día de año nuevo de 2013 me planté en el Golfo, y aquí sigo casi 6 años después con algunas canas más.

¿En qué te ayudó la acreditación ABET?

A la hora de buscar trabajo en el extranjero el tener título pre-Bolonia suponía un problema a la hora de acreditar la formación. En mi caso pesa más la experiencia previa que el título, pero existía el riesgo de no pasar la preselección de candidatos. En la escuela me comentaron que tenían la acreditación ABET, correspondiente al plan de estudios anterior, y se especificaba claramente que se correspondía con Máster. Remarqué la acreditación ABET en el currículum y no hubo problemas, pasando a la ronda de entrevistas.

¿Sirve esta acreditación para quien quiera trabajar en España?

ABET te garantiza unos estándares de calidad en la formación, y está internacionalmente reconocido como entidad acreditadora, especialmente en los Estados Unidos, Reino Unido y toda su área de influencia, que incluye Asia-Pacífico, Oriente Medio y Australia. Estos son algunos de los mercados más dinámicos del mundo y te da la oportunidad de ser considerado para trabajar allí. Teniendo en cuenta que la mayoría de las empresas de construcción españolas tienen casi un 80% de su negocio en contratos en el extranjero, incluyendo los países que he mencionado, creo que la acreditación es un valor a tener en cuenta, incluso si estás trabajando desde España.

¿Recomiendas a los estudiantes salir a trabajar o realizar prácticas al extranjero?

Supongo que eso depende del carácter de cada uno. Los ingenieros de mi generación son, en general, más reacios a trabajar en el extranjero; la calidad de vida en España es muy alta. Las nuevas generaciones me parecen más partidarios de salir a trabajar al extranjero.

Personalmente, recomiendo el trabajar en el extranjero. Según mi experiencia, lo mejor ha sido la calidad humana de la gente con la que he tenido oportunidad de trabajar. También tienes la oportunidad de viajar, ver mundo y experimentar por ti mismo otras costumbres. Otro aspecto es la oportunidad de acceder a retos de mayor envergadura que los que puedas encontrar en España; tener un trabajo acorde con tus expectativas es algo muy positivo.

¿Qué diferencias hay en el ámbito profesional entre España y los países donde tú has trabajado?

Depende del país y la empresa. En relación al ámbito empresarial en empresas británicas, que es en el que me muevo, me sorprendió la facilidad con que los ingenieros rechazan encargos. Aquí si no te sientes con confianza simplemente dices que no estás capacitado y no pasa nada. El no aceptar nuevos retos por falta de conocimiento o experiencia limita mucho tus posibilidades de desarrollo. Mi “mentalidad española” me dice que por lo menos lo intente. Esto me ha dado la oportunidad de desarrollar mis conocimientos, e incrementar mi prestigio en la empresa y con los clientes, lo cual se ha tenido en cuenta a la hora de conservar el trabajo en épocas de crisis.

Por otra parte, las relaciones con los compañeros y clientes hay que tratarlas con cuidado. Los españoles solemos ser muy directos, y en determinadas culturas esto no se acepta fácilmente; están acostumbrados a un trato más formal. Por ejemplo, un socio mexicano nos comentó que los españoles tenemos un hablar “muy duro”, en referencia a la facilidad con que decimos “no”. Ellos están acostumbrados a ser más sutiles; en lugar de decir “no” te dirían “ya veremos”.

¿Qué valoran las empresas extranjeras de los ingenieros españoles?

Como he comentado antes, nuestra capacidad de resolver problemas, aunque no estemos familiarizados con ellos; somos más creativos. También somos más flexibles que los ingenieros de otras nacionalidades, y nuestra formación teórica suele ser mejor que en la mayoría de los países, teniendo una visión más amplia de la ingeniería comparado con la alta especialización de otros sistemas educativos. Por otra parte, nuestro carácter extrovertido se aprecia mucho a la hora de tratar con los compañeros y los clientes.

¿Qué aconsejas a los estudiantes que quieran ejercer en el extranjero?

En lo profesional, identificar los mercados donde hay mayores oportunidades para tu perfil. Un buen perfil de LinkedIn en inglés con recomendaciones es de gran ayuda. Para recién graduados recomiendo los “Graduate Programs”. Las ingenierías internacionales tienen programas especiales donde contratan recién graduados por un periodo de unos 3 años, con un plan de desarrollo profesional. Esto te permite familiarizarte con la empresa, elegir el campo que te interesa, trabajar en grandes proyectos y demostrar tus capacidades. Después del periodo de formación los graduados suelen seguir en la empresa, o por lo menos tener un currículum muy completo.

En lo personal aconsejo tener un buen dominio del idioma local y mentalidad abierta. Hasta que te familiarices con las costumbres locales lo mejor es tener un trato “exquisito” con la gente y no tomarse excesivas confianzas. Asume que no vas a encontrar mucho de lo que tienes en España, pero puedes disfrutar de otras cosas nuevas. Finalmente, no te aísles relacionándote sólo con españoles, amplia tu círculo de amistades incluyendo a gente del país.

Tú también cuentas con la acreditación profesional Chartered Engineer en Reino Unido. ¿Para qué sirve? ¿La recomiendas a los estudiantes?

Chartered Engineer (CEng) es una certificación por competencias que otorgan los colegios profesionales en el Reino Unido. Te certifican que tienes experiencia demostrada en diferentes aspectos relacionados con la profesión: conocimientos, aplicación práctica, gestión, liderazgo, independencia, responsabilidad, aptitudes comerciales, seguridad e higiene, desarrollo sostenible, habilidades sociales y compromiso profesional. Es una certificación muy reconocida internacionalmente, como lo es Professional Engineer en Estados unidos. La certificación te da la oportunidad de acceder a puestos de mayor responsabilidad, y mejor remunerados. En el Reino Unido, y otros países de su ámbito de influencia, la certificación CEng es obligatoria para algunos puestos.

Como es una certificación que requiere de bastante experiencia previa no es directamente accesible a los estudiantes. Sin embargo, dentro de los “Graduate Programs” que he comentado, se incluye la tutela y guía para desarrollar la experiencia requerida, y así obtener la certificación.

En España existe la certificación de Ingeniero Profesional otorgada por AIPE ( http://www.ingenierosprofesionales.com/ ). Creo que es una gran iniciativa, pero debería trabajarse más en el reconocimiento mutuo de certificaciones, que actualmente es limitado. CEng está más reconocido internacionalmente. Por esa razón me certifiqué en el Reino unido.

¿Cuál es tu trabajo hoy en día?

Me acabo de incorporar al Departamento de Estudios de “Abu Dhabi Transmission and Despatch Company (TRANSCO)”,  la compañía pública de transmisión de aguas. Anteriormente  trabajaba para WS ATKINS como “Principal Water Engineer” para Oriente Medio. Era responsable de los aspectos técnicos relacionados con aguas potables, riego y tratamientos de aguas. El trabajo era principalmente  planificación y diseño de sistemas hidráulicos.

Recientemente también he estado asesorando a una gran constructora española en el diseño de las tuberías de conexión y los tanques de almacenamiento para la expansión de la desaladora de Taweelah, aquí en Abu Dhabi. Taweelah es la mayor desaladora del mundo, con casi 1 millón de m3 de producción diaria, que se va a ampliar a casi 2 millones, y un presupuesto de más de 1,000 millones de euros. Ha sido un proyecto muy interesante; no se tiene la oportunidad de participar en un proyecto de esa envergadura todos los días. Además, me ha dado la oportunidad de trabajar “a la española” con ingenieros españoles; he disfrutado mucho.

¿Qué otros grandes proyectos has realizado?

Mi primer proyecto aquí fue el plan director de riego para el término municipal de Abu Dhabi. El municipio de Abu Dhabi tiene la superficie de la provincia de Valencia y la red de riego es enorme; más de 10.000 km de tuberías y casi 150 estaciones de bombeo. Fue un proyecto muy exigente por su envergadura y las luchas políticas entre distintas agencias del gobierno.

Otro proyecto fue el diseño básico de la infraestructura de agua para Dubai Creek Harbour. Dubai Creek Harbour es un desarrollo que pretende ser el nuevo centro de Dubai, con capacidad para medio millón de habitantes, el mayor centro comercial del mundo y una torre diseñada por Calatrava de más de 1km de altura.

Actualmente estoy involucrado en distintos proyectos, principalmente asesorando a las compañías públicas de agua de Arabia Saudita en sus procesos de optimización y privatización de la gestión del agua. Nos han adjudicado la evaluación técnica de la red de agua en alta, que lleva el agua de las desaladoras a las ciudades, y el diseño de las interconexiones entre la red de alta y las redes de distribución de todo el país.

¿Qué es lo mejor y lo peor de tu experiencia en Abu Dhabi?

Lo mejor ha sido la gente; en los Emiratos Árabes Unidos la mayor parte de la población son expatriados y al final son como tu familia. Es la gente en la que te apoyas para cualquier gestión y siempre hay alguien dispuesto ayudarte.

Lo peor ha sido el no tener a tu familia y amigos de toda la vida contigo. También el clima extremadamente cálido y húmedo 6 meses al año, lo cual te obliga a no pisar la calle más allá de lo estrictamente necesario, y el no poderte comer una buena paella, el jamón lo paso por la valija diplomática.

¿Volverás a España?

¡Puedes apostar la vida! Sí, espero volver en unos pocos años. Yo soy de Calpe y se añora la “Terreta”. Aquí el trabajo está bien remunerado, pero no hay plan de pensiones ni nada por el estilo. Lo que consigas ahorrar es lo que te llevarás. En cuanto considere que los ahorros son suficientes volveré a España a practicar la ingeniería de forma más relajada.

Un consejo para los estudiantes que están ahora mismo en esta titulación.

Hay muchas oportunidades para ingenieros agrónomos fuera de nuestras fronteras. Actualmente hay grandes proyectos agronómicos en África y Sudamérica. La FAO ya ha avisado de que en un par de décadas puede haber problemas para alimentar la población mundial. Hacen falta especialistas en agricultura y medio ambiente que sean capaces de afrontar los retos que vienen; gestión eficiente y sostenible del agua, la energía y la producción de alimentos. El futuro requiere de ingenieros agrónomos más que nunca.

Laudatio a Manuel García Portillo, pronunciada por Gabriel García Martínez

Laudatio a Manuel García Portillo en su reconocimiento como Alumni Ilustre de la Etsi Agronómica y del Medio Natural de la UPV que pronuncia Gabriel García Martínez en el acto institucional de Navidad de la escuela celebrado el 21 de diciembre de 2018.

Voy a intentar a continuación introducir la figura de la persona que vamos a homenajear como culminación de este Acto Institucional.

He de confesar que al principio parecía una tarea fácil, dada la gran cantidad de documentos relativos a la historia de TECNIDEX, y la figura de Manuel García Portillo, como principal impulsor y promotor de esta empresa, pero créanme cuando les digo, lo difícil que ha resultado extraer, de forma sintética, toda esa información, por todo lo que se puede contar y aprender.

No obstante, vamos a empezar por el principio.

Manuel García Portillo nació en Cervera del Maestre (Castellón) en 1953, y su infancia transcurrió en Cervera, Mogente, Játiva y Valencia, siendo el hijo menor de cuatro hermanos. Desde muy joven practicó deporte, sobre todo rugby, que considera como una de las enseñanzas de su vida.

Es Ingeniero Técnico Agrícola, de la especialidad de Hortofruticultura y Jardinería, por nuestra Universidad. También cursó estudios de postgrado en Dirección y Administración General de Empresas, en el Centro de Formación Empresarial Luís Vives. Después de trabajar dos años en la empresa privada, en 1980 fundó junto con tres compañeros de estudios, TECNIDEX; de la que actualmente es el Presidente, y entre otras ocupaciones y cargos, también preside AINIA.

Casado y con dos hijos. Se siente autodidacta en continua evolución, reconociendo la influencia de otras organizaciones en su cultura corporativa, dándole una gran importancia a los viajes empresariales. En sus propias palabras ha pasado de “ácrata convencido, a convencido del libre mercado regulado dentro de la globalización”.  Pero fundamentalmente, valora al máximo al ser humano, y sobre todo la amistad.

Sobre su empresa, Tecnidex , decir  que se ha convertido en un referente de las empresas especializadas que ofrecen soluciones integrales en materia de sanidad hortofrutícola, facilitando que en los mercados nacionales e internacionales se comercialicen frutas y hortalizas, de calidad y sanas, para los consumidores. A nivel mundial, Tecnidex se sitúa entre las diez primeras empresas del sector de la sanidad en postcosecha.

No obstante, la esencia de Tecnidex es ayudar a sus clientes a presentar “fruta sana” en los mercados, a través de un equipo de grandes profesionales y mejores personas, especialistas en agronomía, bioquímica, química y tecnologías electromecánicas. Es crucial contar con los mejores profesionales para trabajar estrechamente con los directores técnicos y de calidad de las Centrales Hortofrutícolas, resolviendo las cuestiones clave relativas al desarrollo de los procesos y trazabilidad de los productos, imprescindibles para alcanzar los mayores estándares de calidad.

Hace poco más de un año, la compañía Tecnidex llaga a un acuerdo de integración con la compañía americana AgroFresh, para después de casi cuatro décadas de exitosa andadura, seguir creciendo y desarrollando este magnífico proyecto empresarial.

Contado ya lo anterior, podría continuar esta intervención desde diversas aproximaciones. Como señalaba antes, son numerosas las referencias encontradas al respecto en libros escritos por reconocidos periodistas como Fernando Jáuregui, o prestigiosos economistas como Ramón Tamames.

Se podría continuar hablando desde el ámbito del emprendimiento, sin duda Manuel García Portillo es un EMPRENDEDOR con mayúsculas, y un referente en este sentido, dentro y fuera del sector agroalimentario.

Se podría hacer también hablando de innovación, a través de algunos de sus numerosos productos y servicios,  o internacionalización, contando su expansión con filiales en varios continentes y exportando a más de 25 países, o crecimiento empresarial, a través del ejemplo de una sinérgica integración, todos ellos fruto de la visión de un empresario con gran talento y altura de miras. Como ven son muchos los borradores que he manejado.

No obstante, voy a continuar hablando de VALORES, porque fundamentalmente Tecnidex es una empresa con VALORES y Manuel García Portillo es un empresario con VALORES, de nuevo con mayúsculas. A través de los principios que forjan su código de comportamiento empresarial, intenta contribuir a su propia ecuación de la felicidad basada en: mayor nivel de renta, mejores condiciones de vida, y máximo respecto al medio ambiente.

Tecnidex, con Manuel García Portillo a la cabeza, ha sido siempre un ejemplo de responsabilidad social empresarial , buscando continuamente la excelencia en su funcionamiento, atendiendo con especial atención a las personas, tanto a sus trabajadores como a la COMUNIDAD. Cabe destacar, en este sentido, varias líneas de actuación como :

 

  • Difundir el respeto de los derechos humanos, con condiciones laborales dignas que favorezcan la seguridad y la salud y el desarrollo humano y profesional de los trabajadores.
  • Procurar la continuidad de la empresa con un crecimiento razonable, sin someter a los trabajadores, ni a cadencias excesivas, ni a metas compulsivamente impuestas.
  • Respetar el medio ambiente, evitando contaminaciones, y minimizando la generación de residuos, así como racionalizando el uso de los recursos naturales y energéticos, con el apoyo de una difusión continua de los fundamentos científicos de esa política.
  • Presentar ofertas a los trabajadores para incrementar sus posibilidades de estudio, ascenso social individual, mejora de su capital humano, y desarrollo de toda clase de actividades culturales y deportivas, muy especialmente en relación con el rugby, cuya práctica en Valencia pasa de nuevo por una mención destacada a Tecnidex.

 

Y ya para concluir, voy a hablar un poco de este deporte, el RUGBY, que Manuel conoce muy bien, porque al hilo de lo anterior, es uno de los deportes con valores más puros, donde el respecto al rival y al árbitro es básico, el trabajo en equipo es la clave, y el aficionado se siente muy próximo.

Es un deporte donde no se usan nombres en los dorsales, dejando la individualidad en un segundo plano, siendo asignados por el entrenador en cada partido. El número sólo indica la posición del jugador en el campo y , por tanto, el papel a desempeñar. Dicho papel, no se asocia en ningún caso a una posición de privilegio dentro del equipo, sino a una mayor obligación y responsabilidad. Aquí de nuevo Manuel lo tiene muy claro y así lo ha manifestado taxativamente diciendo en más de una ocasión “Yo siempre he tenido una máxima y es que hago lo que debo, no lo que quiero”. Y su mérito no está en decirlo, sino en la valentía y el coraje de hacerlo.

No puedo hablar de rugby  sin dejar de mencionar el conocido ejemplo de los “All Blacks”, el famoso combinado neozelandés, que en 2017, fue galardonado con el Premio Princesa de Asturias del Deporte, que es utilizado como referencia para diferentes lecciones de liderazgo en las más reputadas escuelas de negocios. Están extraídas de la cultura maorí en la que se basa la esencia de este equipo. Según esta cultura “no somos más que una chispa en un momento del tiempo situado entre dos eternidades: el pasado y el futuro”, implicando además una profunda conexión con la tierra y las propias raíces. Cada jugador que se incorpora al equipo, recoge los principios, valores, y el código de honor, con el compromiso de añadir las páginas escritas de su legado. Cada uno tiene que dejar su huella.

Sin duda Manuel, tú has dejado huella y te puedes sentir muy orgulloso de tu legado. Muchas gracias por acompañarnos una vez más, y por todo lo que  hemos aprendido y seguimos aprendiendo contigo.

Ya sabes que esta Universidad es tu alma mater y esta Escuela es tu casa, donde confiamos en el futuro seguir contando con muchos alumnos como tú, a los que poderles trasladar tu ejemplo y testimonio.

Muchas gracias

*Fotografías de Roberto Roca

Printeria, el dispositivo que te permite ser biotecnológo sin conocimientos previos

¿A qué huelen las bacterias? A vainilla, canela, romero, fresa… ¿Y de qué color son? Amarillas, verdes, azules… brillantes o fluorescentes.

¿Parece ciencia ficción? Para quien no tenga conocimientos sobre biología sintética, quizá, pero por poco tiempo. Porque gracias a  Printeria, cualquier persona podrá dotar de nuevas características a las bacterias, sin conocimientos previos y de una manera sencilla y segura.

Con Printeria,  todos podemos ser biotecnólogos. Esto es lo que pretende el equipo Valencia UPV IGEM, que está diseñando este innovador dispositivo con el que participará en iGEM 2018, el certamen de biología sintética que organiza el Massachusetts Institute of Technology (MIT), y que tendrá lugar en Boston, el 25 de octubre de 2018.

Con este proyecto, el equipo Valencia UPV iGEM, coordinados por el profesor Alberto Conejero, de la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Informàtica y d’Enginyeria Agronómica (ETSInf y EAMN); Diego Orzáez, investigador del CSIC y Jesús Picó, profesor del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Control, pretende acercar la biología sintética a la sociedad para que deje de ser algo ajeno y poder normalizarla.

Aunque, de momento, Printeria solo ofrecerá aplicaciones sencillas, permitirá que cualquier persona interesada en programar sus propias bacterias, pueda hacerlo de una manera segura y sencilla.

Y aunque el equipo espera dotar al dispositivo de más aplicaciones en el futuro, este primer prototipo está dirigido a tres sectores.

Por un lado, los laboratorios de investigación, ya que Printeria automatiza el proceso de transformación bacteriana, es decir,  el proceso mediante el cual insertas ADN en la bacteria para darle una nueva característica que antes no tenía. “Con esta máquina, se ahorra tiempo, que en investigación es oro”, comentan.

En segundo lugar, Printeria quiere introducir la biología sintética en los institutos de una manera sencilla y práctica. El equipo explica que “los profesores la pueden utilizar para mostrar de manera práctica algunos temas que se estén estudiando en clase como, por ejemplo, sobre el ADN (como, por ejemplo, el comportamiento del ADN en los seres vivos). Además, en el Instituto no se habla de biología sintética y cuando llegas a la universidad, el primer año tienes que aprenderlo todo de golpe”.

Así pues, lo que se pretende es facilitar que la ciencia llegue a los colegios y que se vea como algo cercano y cotidiano a lo que todos, en alguna medida, podemos acceder.

En tercer lugar, el sector estrella al que se dirige este proyecto, es el bioarte. Como nos explican, ya hay artistas que crean obras utilizando organismos como las bacterias fluorescentes. Hasta ahora, tenían que hacerlo junto con un biotecnólogo, pero con Printeria, los artistas que quieran hacer este tipo de arte, podrán hacerlo ellos solos. De esta manera, Printeria rompe la barrera entre la ciencia y el arte y permite su total coexistencia sin necesidad de conocimientos sobre esta materia.

En este sentido, otra aplicación práctica de Printeria sería el mundo de la moda, donde  ya se está utilizando las bacterias para teñir telas. Con las bacterias se consiguen resultados innovadores que permiten destacar  de la competencia. Con Printeria se pueden lograr diseños innovadores sin la necesidad de un gran laboratorio.

Con todo ello, el objetivo final de este proyecto es, como nos explican los miembros del equipo, “acercar la biología sintética a la sociedad y acabar con el estigma de que las bacterias son nocivas. Estamos rodeados de bacterias, las tenemos en nuestro interior y hacen una función en nuestro organismo. Por eso, nos interesa mucho que la gente entienda que las bacterias son necesarias y útiles”.

Un equipo multidisciplinar

El equipo Valencia UPV iGEM está formado por los estudiantes de biotecnología en la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Agronòmica i del Medi Natural (EAMN), Alberto Coronado, Adrián Requena y Carolina Ropero; los estudiantes del grado en Ingeniería Biomédica en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales (ETSII), Carlos Andreu y Roger Monfort; los estudiantes del grado en Ingeniería Informática en la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Informàtica (ETSInf), Héctor Izquierdo y Blanca Madorrán; el estudiante de Ingeniería Electrónica en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería del Diseño (ETSID), Marc Martínez;  la estudiante del máster en Ingeniería Industrial en la ETSII, Tzvetelina Ilieva (Betty);  y el estudiante de Diseño y Tecnologías Creativas en la Facultad de Bellas Artes, Joan Casado.

Por el momento, se encuentran en fase de pruebas de cada parte de la máquina por separado y a finales de agosto ya tendrán el prototipo montado.

El proceso de modificación de las bacterias en Printeria estará automatizado, de manera que no haya lugar para el error. También cuenta con una zona de crecimiento de las bacterias y sensores que te avisan de que lo estás haciendo bien, ya que está máquina va a ser utilizada por personas que no tendrán conocimientos de biotecnología, pero aun así, el éxito de sus creaciones está asegurado.

Y con este prototipo, el equipo viajará a Boston para convencerles de que la ciencia está al alcance de todos. Como valor diferencial frente a otros proyectos, nos cuentan que Printeria reúne en un mismo dispositivo el software, el hardware y la parte de laboratorio. “Este sería nuestra baza en el certamen, ya que los grupos suelen llevar separadas estas partes y nosotros vamos a presentar un producto ya que integra esas tres partes. Laboratorio, software y hardware están en el mismo dispositivo. Esta es la potencia de nuestro dispositivo”, aseguran.

Quizá, gracias a ellos, en el futuro todos tengamos en casa nuestra Printeria para elaborar nuestros cuadros, nuestros propios medicamentos o alimentos.

Ya se sabe que la realidad siempre supera a la ficción, así que no les perdamos de vista.

De momento, en octubre, llevarán su proyecto a Boston.

Les deseamos mucha suerte.

El equipo Land & Sea alcanza la segunda posición en Ecotrophèlia con un postre innovador elaborado a base de tofu y algas

NaturAl, el innovador producto ideado por el equipo de estudiantes Land & Sea de nuestra Escuela, alcanzó la segunda posición en la fase nacional de Ecotrophèlia 2018.

El producto ganador consiste en un postre elaborado a base de tofu y algas, apto para veganos, con diferentes sabores dulces, en formato tarrina, listo para abrir y consumir.

Land & Sea, bajo la coordinación de los profesores de la Escuela, Purificación García, Javier Martínez y María Jesús Pagán, crearon este producto como parte de su trabajo en el grupo de Generación Espontánea de la UPV, Fornejant Ciéncia.

María Beobide, portavoz de Land & Sea, nos ha contado cómo ha sido su experiencia en Ecotrophèlia España.

María, ¿quiénes formáis parte de Land & Sea?

El equipo lo formamos Mari Carmen Belda, Juan Miguel Campos, Jaume Merino, Laura Sanmartín y yo. Somos todos nosotros de la Escuela y hemos trabajado bajo la coordinación de los profesores Purificación García, Javier Martínez y María Jesús Pagán. También tuvimos la colaboración de la Escuela de Diseño de la mano de Laura Esplugues, que nos ayudó y orientó en el packaging, naming y logotipos.

Vamos por partes, ¿Por qué decidisteis participar  en Fornejant Ciéncia?

Los estudiantes veteranos de este grupo vinieron a clase a invitarnos a participar. Nos pareció muy interesante porque organizan todo tipo de actividades relacionadas con poner en práctica lo que aprendemos en las aulas y lo vimos como un plus a lo que aprendes de manera teórica en el Grado.

Y en Ecotrophèlia 2018, ¿por qué habéis participado?

La participación en Ecotrophèlia es una de las actividades que se llevan a cabo desde Fornejant Ciència. Para ello,hicimos en primer lugar unos talleres de Desing Thinking, un método a  través  del cual podemos detectar deficiencias y nuevas necesidades de la sociedad actual.

Una vez llevado a cabo este proceso, se  formaron grupos de 5 personas  donde hicimos un brainstorming de productos que podrían acoplarse a las necesidades detectadas anteriormente. De todos los grupos, los profesores seleccionaron los dos equipos que finalmente participamos en Ecotrophèlia España.

Una vez seleccionados  los grupos y los productos, nos pusimos a trabajar cada equipo en su proyecto. A nuestra Start-Up la llamamos Land & Sea y al producto, NaturAL.

¿En qué consiste vuestro producto?

Nuestro producto, NaturAl,  consiste en un postre elaborado a base de tofu y algas, apto para veganos, con diferentes sabores dulces, en formato tarrina, listo para abrir y consumir. Solo necesita refrigeración para su mantenimiento.

Lo presentamos en un envase de cristal donde la distribución es una base de gelatina de algas, seguida de una capa de tofu con una textura que nos recuerda al requesón y para finalizar, una capa de mermelada de frutas.

Nuestro  postre está especialmente pensado para veganos porque creemos que, aunque en los últimos años han aumentado en gran medida los productos para este colectivo,  en los grupos de confitería, repostería y postres aún quedan muchos nichos por cubrir.

De todas formas, cualquier persona  que quiera llevar una  dieta saludable o hiperproteica sería un potencial consumidor de NaturAl.

¿Cómo se os ocurrió incluir ingredientes salados en un postre?

Queríamos un postre vegano, rico, nutritivo y asequible, además de sorprendente y arriesgado, por lo que tras mucho pensar y debatir, nos decidimos por el tofu, que es muy neutro y permite combinación de sabores, además de aportar proteínas de origen vegetal  y ser muy asequible. En segundo lugar, pensamos en las algas, ya que son extremadamente nutritivas y suponía un reto incluirlas en un plato dulce y finalmente, la mermelada de frutas que le daba unidad y sabor al postre, además de un color llamativo para la vista.  Concretamente, usamos lechuga de mar como alga, ya que tiene un sabor bastante suave y además, se recolectan en Galicia; En cuanto a la mermelada, la fruta elegida fue la naranja, ya que aportaba mucho color y además es un producto local.

 

Y conseguisteis el segundo premio en Ecotrohèlia España 2018, ¿qué crees que es lo que más valoró el jurado?

Lo más importante de nuestro producto es que es innovador, ya que tanto el tofu como las algas son productos salados que no suelen utilizarse en postres, a la vez que solucionamos una demanda cada vez mayor de una parte de la población.

Pero no solo eso, sino que está muy rico y como es bajo en calorías, puede tomarlo también la población que no es vegana pero quiere cuidar su salud y no renunciar a comer dulce.

Finalmente, que tanto el producto como la Start Up tengan unos principios de ecología y respeto por el medio ambiente también se valoró como uno de los grandes puntos positivos.

¿Qué es lo que más te ha gustado  de vuestro paso por Ecotrophèlia?

Lo más importante es que hemos aprendido el proceso completo de elaboración de un producto, desde la propia elaboración en laboratorio, el informe técnico, el packaging, el plan de negocio, el plan de marketing, trabajar en equipo… Todo tal y como si fuésemos una start-up real.

Con todo ello, pones en práctica todo el estudio teórico del grado y  además aprendes cosas nuevas como hablar con proveedores, defender tu proyecto enfrente de un jurado, resolver problemas e imprevistos, hablar en público… que son tareas que no forman parte de los conocimientos específicos del Grado, pero que tendremos que hacer cuando salgamos al mercado laboral.

¿Qué es lo que crees que más le gustó al jurado?

La verdad es que el jurado nos felicitó y nos dijo que el postre les había parecido muy rico. Además, también les gustó que fuese un producto que se adapta al movimiento de alimentación más natural y sostenible que estamos viviendo actualmente y que tiene mucha proyección de futuro. Todo esto se refleja desde que el producto no contiene nada de origen animal, que su tarro es de vidrio reciclable y su packaging también al ser de cartón o que todos los productos son de proximidad

¿Y alguna crítica o algo que mejorar?

Sí, nosotros no pudimos hacer un informe microbiológico riguroso ya que el tiempo no nos lo permitió, no obstante realizamos uno menos específico de acuerdo a bibliografía existente y recalcamos que en el proyecto de futuro de la Start-up esto era una de las primeras acciones a realizar.

También nos dijeron que el nombre del producto no era adecuado ya que tiene un significado que todas las empresas buscan incorporar a su imagen, además que tendríamos que ser capaces de demostrar que nuestro producto es realmente 100% natural.

Tras el éxito en Ecotrophèlia, ¿qué estáis haciendo ahora?

Pues seguimos con los estudios, pero no queremos dejar perder el trabajo realizado. Estamos pensando en opciones como presentarlo a otros concursos y que algunos de los miembros del equipo lo pueden utilizar como TFG.

¿Recomiendas a otros estudiantes formar parte de Fornejant Ciència?

Sí, mucho. Porque estar en este grupo te enriquece muchísimo. Conoces a otros estudiantes, escuchas otras opiniones e ideas y también conoces más a fondo tu carrera.

Aquí tienes la oportunidad de poner en práctica todo lo que has aprendido, de aprender mucho más y de profundizar en lo que va a ser tu mundo profesional.

Umitaste, el innovador papel de sushi a base de microalgas

Trabajar en equipo, hacer un plan de empresa, hablar en público… son solo algunas de las cosas que han aprendido los miembros de equipo HopeYou en su paso por la fase final nacional de Ecotrophèlia 2018.

HopeYou presentó su producto Umitaste que consiste en papel de sushi elaborado con microalgas -spirulina y chlorella- que aportan más color y sabor.

Este equipo de estudiantes está formado por Álvaro Forquet, Ana Noguerol y Zaida Uribe, alumnos de nuestra Escuela y Guillermo de Castro, de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería del Diseño, coordinados por los profesores e investigadores Purificación García, Javier Martínez y María Jesús Pagán

Ana Noguerol, portavoz del grupo, nos cuenta cómo ha sido su experiencia en Ecotrophèlia.

¿Por qué habéis participado en Ecotrophèlia España 2018?

Los profesores nos motivaron y vimos muy interesante crear un modelo de negocio, ya que esta experiencia puede ser muy útil si deseas emprender al acabar los estudios.

¿Qué producto habéis presentado?

Hemos elegido un producto que ya estaba trabajando Álvaro para su TFG. Se trata de unas obleas elaboradas con microalgas, en concreto con spirulina y chlorella, destinadas a  preparar nuevos sushis, con más color y sabor.

La elaboración de estas obleas es sencilla: basta con mezclar las microalgas con metilcelulosa y agua y, posteriormente, se refrigera. Finalmente, se lleva a cabo primero un presecado, y seguidamente un secado para terminar de eliminar el agua del producto.

¿Cuál es la diferencia entre estas microalgas y las que se utilizan actualmente?

Ahora se utiliza alga nori tostada y secada. Pero las microalgas que proponemos nosotros tienen un alto valor proteico y nutrientes, ya que contienen vitaminas, minerales y omega3.

Son microalgas que se están empezando a utilizar ya entre los consumidores veganos como suplemento alimenticio y nuestra propuesta es utilizarlos en los alimentos, en este caso en el sushi.

¿Cuál ha sido la principal innovación de vuestro proyecto?

Nuestra innovación ha consistido, sobre todo, en el modelo de negocio, ya que obteníamos la financiación necesaria para lanzar el producto a través de crowdfunding.

¿Qué habéis aprendido en Ecoptrophèlia?

Sobre todo, a desarrollar un modelo de negocio. Hemos visto otras ideas, otras maneras de hacer las cosas y algo muy importante es que los miembros del jurado son profesionales de empresas, que te dan un punto de vista real de si tu producto podría ser viable o no.

También hemos aprendido a trabajar en grupo entre personas de la misma rama y de otras diferentes, como en este caso, el diseño del producto.

¿El jurado os dio algún consejo para mejorar vuestro producto?

Sí, nos dijeron que trabajemos en mejorar el sabor y la textura, ya que el precio sí que es competitivo y podría ser un producto comercializable.

¿Recomiendas a otros compañeros participar en Ecotrophèlia o concursos similares?

Sí. Lo más importante de todo esto es lo que aprendes tanto mientras estás desarrollando tu proyecto como una vez allí. A la hora de emprender o buscar un trabajo, te da una visión que no tienes antes de trabajar en un proyecto así, mucho más real del mundo profesional.

Además, te enriquece la interdisciplinariedad, al trabajar con gente de otra escuela.

American Space Valencia, un espacio de encuentro para conectar, compartir y aprender en la UPV

En el mundo hay unos 650 American Space. Y justo, en la UPV tenemos el privilegio de contar con el American Space Valencia, una colaboración entre la universidad y la Embajada de los Estados Unidos de América en Madrid. Dirigido por Debra Westall, profesora del Departamento de Lingüística Aplicada y profesora adscrita a nuestra escuela, esta iniciativa se encuentra totalmente consolidada al llevar ya 5 años en nuestro campus.

El American Space se halla ubicado en el Edificio 4P de la UPV junto con el Centro de Lenguas, dirigido por Cristina Pérez, con el que mantiene una estrecha colaboración, ya que comparte instalaciones y personal administrativo.

American Space Valencia es un sitio para conectar, compartir ideas y aprender

Sus actividades y servicios se dirigen a personas estadounidenses que viven en Valencia, a la comunidad universitaria y a los ciudadanos de Valencia, es decir, a todo aquel con inquietudes y ganas de compartir experiencias.

Hemos hablado con Debra Westall y nos ha explicado cuál es su funcionamiento y todo lo que este lugar nos ofrece.

Debra, ¿qué podemos encontrar en American Space Valencia?

En este espacio contamos con cinco programas clave a través de los que organizamos diferentes actividades, todas ellas, gratis. Estos programas son:

  1. Información sobre EEUU. Dirigido a personas que necesiten cualquier tipo de información ya sea porque van de viaje o a estudiar, a trabajar… y les informamos de todo: sociedad, cultura, valores, costumbres…
  2. Aprendizaje de inglés. Estos dos puntos suelen ir unidos y hacemos debates, charlas, lecturas y TedTalks, por ejemplo. Todo está organizado para que se aprenda sobre EEUU mientras se practica inglés.
  3. Educación en EEUU. Para los estudiantes que quieren ir allí a recibir cualquier tipo de formación, becas… y se les da todo tipo de información y asesoramiento no solo de las becas en sí sino de procesos, cultura, visados… y todo lo que van a necesitar antes de irse y durante su estancia en EEUU.
  4. Programas culturales típicos de EEUU como Halloween, el 4 de julio, Acción de Gracias… durante todo el año. Por ejemplo, en EEUU se celebra El Día de los Abuelos y desde el American Space organizamos una actividad con los niños donde prepararon flores con materiales reciclables para las abuelas y puntos de libro para los abuelos, hechos con fotos de los niños.
  5. Los alumnos y profesores que han estado en EEUU vienen y comparten sus experiencias.

¿Quién puede venir disfrutar de este espacio?

El American Space Valencia está abierto a todo aquel que lo necesite, ya sea para estar durante un tiempo, estudiar, leer, conectarte a la tablet, utilizar el e-Library, los ordenadores… También realizamos actividades patrocinadas por la Embajada de EEUU en Madrid como pases de películas, conferencias por expertos de los EEUU, presentaciones de libros por autores americanos, etc.

Todo el mundo es bienvenido a compartir todas las actividades que realizamos en este espacio. Sobre todo, queremos ser punto de encuentro para personas con inquietudes e ideas.

¿Qué actividades organizáis relacionadas con la ciencia?

Una actividad de las que estamos orgullosos y que esperamos repetir el próximo curso es el Technovation Challenge, un proyecto para niñas de 10 a 18 años, para aprender a utilizar la tecnología para solucionar problemas en su comunidad. La primera edición ha tenido lugar durante el curso 2017/18.

Se trata de un programa apasionante en el que las jóvenes trabajan con una APP que ellas mismas idean y desarrollan. El reto consiste en detectar un problema que existe en su entorno y aportar soluciones a través de una APP desarrollada por ellas y sus mentores. Los mentores son profesores de la UPV y estudiantes de tercer y cuarto curso de Teleco, BBAA y EAMN, y todos ellos dedicaron su tiempo y esfuerzo, de forma altruista, para que esta primera edición fuera un éxito total.

Resultó muy interesante ver cómo las participantes aportaron soluciones a  problemas como bullying, nutrición, ahorro de agua, cuidado del medio ambiente, salud…

El programa se lleva a cabo con la ONG Power to Code y su directora María José Valero. En la primera edición se inscribieron 350 niñas de toda la Comunidad Valenciana, de Murcia y de Albacete. De estas, finalmente, más de 260 terminaron el proyecto trabajando en equipos.

EducaDOCS DOCS València Festival 29 April 2018

¿Cómo trabajan las niñas en este proyecto?

Se trata de un trabajo muy atractivo para las niñas, ya que realizan por equipos todo el trabajo, desde la planificación, un plan de marketing, cómo lo van a vender, cómo lo van a lanzar. Las niñas trabajan durante cuatro meses en diferentes sesiones de dos horas a la semana. En enero se forman los equipos y trabajan hasta mayo, que es cuando se presentaron ya los proyectos en la final regional de Valencia que tuvo lugar en la EAMN. Estamos muy agradecidos a la Dirección de la Escuela por prestarnos las instalaciones y ayudarnos en llevar a cabo este proyecto.

Las niñas preparan la presentación de su APP mediante un póster o tríptico y además de mostrar su trabajo en una feria, ante los jueces, profesores y familiares, y deben hacer una defensa de su proyecto ante un jurado. Pueden hacerlo en inglés o castellano. Los equipos ganadores van a la semi-final virtual mundial y estamos muy orgullosos de los nueve equipos que representarán Valencia en este evento.

Debra, en estos tiempos, ¿todavía tenemos que hacer creer a las niñas que son igual de capaces que los niños?

Este proyecto es muy importante porque se trata de un evento internacional y no debemos olvidar que en muchos lugares del mundo las niñas no tienen acceso a la educación o se las educa en la creencia de que la ciencia es cosa de hombres. Con este proyecto les hacemos ver que ellas son igual de válidas que los niños y que pueden conseguir todo lo que se propongan.

Technovation Challenge Valencia 2018 Regional final 5 May 2018

¿Qué otras actividades realizáis para niños?

Desde el día 29 de abril, estamos con el programa Curiosity Machine- Artificial Intelligence – Family Challenge, Valencia 2018. Es, como indica su nombre, un proyecto de inteligencia artificial con familias y va dirigido a niños y niñas de 8 a 15 años, con sus padres, madres y amigos. El proyecto nos brinda la oportunidad de aprender ser innovadores con la tecnología, en particular, con la inteligencia artificial, y resolver problemas en nuestras comunidades, por ejemplo, los relacionados con el transporte público, el desarrollo urbano, la salud y el bienestar emocional, la educación, el crimen, la seguridad vial, la calidad del aire y del agua, el medioambiente, etc.

Los equipos aprenderán cómo comunicar sus ideas y transformarlas en empresas reales. Este año contamos con unas 30 familias de la Comunidad Valenciana y el equipo STEAM-Makers de la UPV. Y que conste que Valencia ha sido elegida como cuidad sede, junto con Madrid, para realizar este proyecto en la Unión Europea.

¿Y para otros colectivos?

En American Space organizamos todo tipo de actividades para todos los públicos, pero las acciones solidarias y de concienciación nos encantan. Por ejemplo, hemos llevado a cabo limpiezas de playas con la ONG Bioagradables. En marzo nos juntamos unas cien personas para limpiar la playa de la Malvarrosa, y recogimos unas 75 bolsas enormes de basura micro plástica.

También tenemos el proyecto con la Fundación Secretariado Gitano de Valencia y la Asociación Apremia. Se seleccionaron 5 niñas con buenos resultados escolares y estas jóvenes han hecho un documental acerca de su vida, y lo han estrenado en el festival internacional DOCS València el 29 de abril. El objetivo es introducirlas en el mundo del cine, y con la colaboración con Apremia, se organizó una serie de talleres para las niñas con el lema Bienvenidos sean tus sueños.

Ahora también vamos a iniciar un proyecto con familias que son usuarias del Servicio Jesuita a Migrantes. Se van a hacer talleres para que vengan las mujeres a nuestro espacio y las alumnas de la Facultad de Bellas Artes van a desarrollar dos talleres, uno enfocado a la creatividad artística con telas, y otro sobre la obra de Sorolla, para hablar sobre este artista valenciano. Todo ello, para que estas mujeres entren en contacto con la comunidad valenciana a través del arte, el lenguaje y la expresión individual.

Así pues, Debra, ¿por qué deberían las personas venir el American Space?

Porque aquí encontrarán una gran variedad de actividades para todos los públicos, edades y gustos. Las actividades son siempre gratuitas y abiertas a todas las personas apasionadas con la vida y que quieran compartir su ilusión con nosotros. Y todo ello, ¡sin salir del campus!

César González, premio al mejor TFM de Valencia por el Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Levante

César González ha recibido el premio al mejor Trabajo Fin de Máster (TFM) del Máster Universitario en Ingeniería Agronómica del año 2017 de la provincia de Valencia, otorgado por el Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Levante.

El proyecto premiado y que constituyó el TFM de César consiste en el diseño de un campo de fútbol de césped natural con una capacidad de 1.400 personas sentadas en Massamagrell (Valencia).

El proyecto cuenta con un terreno de juego de césped natural con unas dimensiones de 103 x 68 metros, que  se riega con un sistema de aspersión a partir de un depósito de captación enterrado. A su vez, este depósito se puede llenar con agua de lluvia que se recoja en la parcela a partir de la red de drenaje del terreno de juego y la de evacuación de aguas del recinto, lo que supone que la instalación deportiva sea sostenible.

La fertilización de las especies vegetales que componen el terreno de juego se lleva a cabo mediante fertirrigación. Por otro lado, el proyecto incluye el diseño y construcción de las instalaciones necesarias para el recinto como vestuarios, baños, cafetería, oficinas, cabezal de riego y una grada para 1.400 personas. El proyecto ha sido dirigido por el profesor Juan Manzano.

 

-Llama la atención que un ingeniero agrónomo haya elegido el diseño de una instalación deportiva. ¿Por qué has elegido un campo de fútbol para tu TFM?

A los 15 años empecé de árbitro de fútbol en la Federación Valenciana de Fútbol hasta los 20 años, cuando necesité centrarme más en mis estudios.

Debido a mi trabajo como árbitro,  he estado en cientos de campos de fútbol y a cada uno le veía una pega… uno era pequeño, otro estrecho, otros los vestuarios no estaban bien diseñados… y bueno, pues decidí plasmar en mi TFM mi campo de fútbol ideal.

 

Por qué un proyecto completo y no solo la parte más “agrícola”?

Llevar a cabo un proyecto completo me ha costado más tiempo del habitual para un TFM porque supone mucho más trabajo. Es cierto que podría haber elegido solo una parte como la instalación de riego para el campo de fútbol. Pero, aunque no es lo que se exige en el máster de ahora, era lo que yo quería hacer.

Y la verdad es que me ha gustado porque además de mi tutor, Juan Manzano, he tenido que consultar con otros profesores e incluso con otros profesionales de otras disciplinas y he aprendido cosas nuevas, por lo que me ha aportado mucho este trabajo.

¿Cuál es la parte que más te ha aportado como ingeniero agrícola?

A mí lo que más me interesaba era la parte del riego. Fui al campo del Levante para aprender cómo es el terreno de un campo de fútbol y cómo tendría que adaptar el sistema de  riego a un  campo de fútbol profesional.

 

¿Cuál ha sido el motivo del premio, lo más original de tu proyecto?

El motivo del premio es que en un sitio como Valencia donde llueve poco, hay que intentar aprovechar toda el agua de la lluvia y, para eso, puse un sistema de drenaje en el campo de fútbol y un sistema de recogida de agua en la parte de las gradas y las calles, que iba a un depósito. Estimando cálculos de lluvia, con este sistema se podía regar unos tres meses al año de agua de lluvia guardada.

Además, incluí un sistema de riego específico para un campo de fútbol donde necesitas que esté muy sectorizado porque es una superficie que no llega a una hectárea, pero, al ser natural y pisarse mucho más en unos sitios que en otros, se compacta y se infiltra el agua también de manera diferente en cada parte del campo.

Por ello, hay que sectorizar el sistema de riego para adecuarlo a este terreno para que ni se encharque ni haya zonas que se queden secas. Este trabajo me ha resultado muy interesante.

 

¿Crees que es un sistema que alguien puede llevar a cabo en la vida real?

El problema es que cuando realizas un trabajo académico, lo haces sin un presupuesto y es muy sencillo porque no tienes límites. Entonces, puedes proponer unas instalaciones ideales con todo lujo  de detalles. Pero si se fuese a llevar a cabo por un ayuntamiento, habría que retocar muchas cosas.

 

Pero el sistema de riego que propones también puede suponer un ahorro económico, ¿no?

Sí, claro, porque durante tres meses podríamos regar con agua de lluvia, pero también habría que ver si lo que cuesta hacer el depósito es interesante para un ayuntamiento porque es un depósito grande de hormigón y enterrado, que sería bastante caro.

El proyecto es muy completo y si se fuese a llevar a cabo habría que revisarlo bien porque yo no miré el presupuesto porque no es necesario para el trabajo. Sin embargo, ahora que trabajo en una empresa donde llevamos a cabo proyectos, lo primero que miramos es el presupuesto que tenemos.

Eso sí, una vez con el presupuesto ajustado, el sistema de riego es muy interesante y supone un ahorro tanto de agua como económico.

 

Entonces, realizar el proyecto ¿te ha servido como aprendizaje en el ámbito profesional?

Claro. He aprendido mucho sobre llevar a cabo un proyecto completo, que es algo que en la carrera no se da en profundidad. Este era mi objetivo cuando elegí hacer un proyecto completo donde se englobase todo lo que había aprendido en mis estudios. Sabía que me iba a costar, pero lo he disfrutado. Y los profesores también me han ayudado y apoyado.

Y además, empecé a trabajar dos meses después de haber acabado el proyecto y me di cuenta de que algunas cosas que me pedían sabía hacerlas porque las había hecho para el proyecto. Haber hecho mi proyecto me ha servido para facilitarme el trabajo en la empresa en la que ahora desempeño mi labor profesional.

 

¿Qué tipo de trabajo realizas en la empresa donde trabajas ahora?

Llevo a cabo proyectos de riego tanto públicos como privados en instalaciones agrarias. Ya llevo más de un año y estoy contento porque es justo lo que yo quería.

 

 

 

Dacsa Group siembra valores en los estudiantes a través del proyecto Growth Talent

Dacsa Group es un grupo industrial de Ingredientes de Alimentarios en tres áreas de negocio: Molienda de Arroz, Molienda de Maíz y Harinas Nutricionales.

La empresa dispone  de nueve plantas de producción en seis ubicaciones diferentes en Europa (España, Portugal, Polonia y el Reino Unido) y más de 500 empleados.

Dacsa Group es el grupo empresarial líder de molienda de maíz en Europa en todos sus sectores: cereales para el desayuno, snacks e industria cervecera y es un productor de arroz reconocido en España y Portugal.

El objetivo de Dacsa Group es convertirse en el socio prioritario de sus clientes aportando soluciones de valor añadido al mercado de Ingredientes alimentarios.

La empresa se ha unido al programa Growth Talent: Un viaje a la alta competencia. Hemos hablado con Carlos López Moreno, Group Talent Manager en DACSA GROUP, que nos ha explicado la importancia del talento para esta empresa y cómo lo impulsan,

  • ¿Por qué ha decidido participar en este proyecto?

En DACSA Group hemos decidido formar parte del Proyecto Growth Talent porque es muy coherente con nuestro proyecto estratégico de Gestión del Talento, impulsado desde el área de personas. (Proyecto PULSE).

Al igual que desarrollamos programas de originación agrícola para asegurarnos las materias primas más adecuadas para el desarrollo de nuestra actividad, consideramos que Growth Talent permite que podamos ayudar al desarrollo de jóvenes universitarios con una preparación académica muy acorde con nuestro sector, y desde el inicio de su trayectoria profesional, sembremos en ellos, las competencias y valores que nuestra compañía fomenta.

talento

  • ¿Qué es para usted el talento?

Yo considero que el talento es la capacidad de desarrollar una actividad de forma sobresaliente y aportando un valor diferencial.

En mi opinión, para que el talento aflore, deben combinarse algunos elementos imprescindibles como: una excelente base de conocimientos, la capacidad de aprendizaje, el espíritu de superación, una actitud positiva y sobre todo la pasión para desarrollar dicha actividad.

  • ¿Qué aptitudes, actitudes y valores debe tener un profesional para entrar a formar parte de su equipo humano?

Fundamentalmente estar orientado a la mejora continua y tener ganas tanto de aprender como de compartir.

Compromiso en su sentido más amplio, Orientación al Cliente para tratar de superar sus expectativas, Eficiencia para ser más competitivos e Integridad para actuar ante cualquier situación, son los valores que nos identifican en DACSA Group.

 

  • ¿Considera que los universitarios terminan bien preparados para enfrentarse al mundo laboral?

El vértigo que genera la incorporación al mercado laboral es una fase que hay que experimentar y superar enfrentándote al momento. Afortunadamente, cada vez son más las iniciativas y proyectos que tienden puentes para facilitar esta transición, pero se necesitan más empresas que apuesten por dar oportunidades a jóvenes con una buena preparación, pero sin experiencia. Por parte de la Universidad, es necesario poner un mayor foco en capacitación de competencias transversales vinculadas al mundo del trabajo: liderazgo, negociación, comunicación, visión estratégica, etc.

  • ¿Por qué recomendaría esta experiencia a otras empresas?

Las empresas necesitan talento y potencial de desarrollo y con el proyecto Growth Talent podemos brindar oportunidades a jóvenes para convertirse en profesionales que aseguren la sostenibilidad y el futuro de las empresa

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