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Dionisio Ortiz: «Sin transición ecológica el futuro será dramático»

El profesor de la EAMN, Dionisio Ortiz, es el director de la Cátedra Interuniversitaria de Nueva Transición Verde que, desde la UPV, se centra en abordar el reto de la adopción sistémica y transversal de los principios de la transición ecológica en el ámbito de las políticas públicas.

Esta Cátedra es fruto del impulso de la Vicepresidencia Segunda de la Generalitat Valenciana y de la Conselleria de Vivienda y Arquitectura Bioclimática, junto con las 5 universidades públicas valencianas: València, Politècnica de València, Alicante, Jaume I y Miguel Hernández de Elche.

La Cátedra tiene como objetivo principal desarrollar actividades de investigación, docentes y de difusión sobre estrategias y políticas públicas en materia de transición ecológica justa y lucha contra el cambio climático en la Comunitat Valenciana.

Como explica Dionisio Ortiz, «sin transición ecológica el futuro será sencillamente dramático». Por ello, uno de los objetivos de esta Cátedra es que los y las alumnas adquieran un mayor nivel de conocimiento y concienciación sobre los retos que plantea la transición ecológica y el papel que pueden jugar en ella.

La reflexión acerca del diseño de políticas públicas transversales en el marco de la transición ecológica, así como del diseño institucional que permita su coordinación y la participación ciudadana en dicho diseño es el principal objetivo de esta Cátedra. ¿Cómo se está llevando a cabo?

La Cátedra está trabajando fundamentalmente en torno a tres ejes. En primer lugar, el equipo de la Cátedra colabora con la Dirección General de Coordinación Institucional de la Vicepresidencia Segunda de la Generalitat Valenciana, que es la encargada de organizar la actividad de la Comisión Interdepartamental de Transición Ecológica y Sostenibilidad Ambiental (TESA) del gobierno autonómico.

En concreto, hemos elaborado algunos informes con propuestas para las actividades de dicha comisión. En segundo lugar, estamos desarrollando una intensa actividad para tratar de establecer en la UPV una red que impulse el papel de la universidad en la transición ecológica, tanto en sus campus como fuera de ellos.

Esta labor de creación de redes e incidencia la estamos llevando a cabo junto con otras Cátedras de la UPV que trabajan en aspectos relacionados con la transición ecológica.

En tercer lugar, un aspecto muy importante para nosotros es la orientación hacia la formación del alumnado de la UPV  en lo que significa el reto de la transición ecológica y en el empleo de herramientas innovadoras para el diseño de iniciativas que contribuyan a la misma. Para ello, organizamos cursos de formación, prácticas UPV y talleres sobre estos temas.

¿Puedes darnos alguna pista de cuál serían algunos de los principales cambios en las políticas públicas para llegar una transición ecológica?

El impulso de la transición ecológica requiere que las políticas públicas actúen en múltiples frentes: a través de regulaciones directas y normativa, mediante un sistema de incentivos y desincentivos adecuado e incidiendo mucho en la educación y la concienciación pública.

Pero además, y esto es en buena medida en lo que se centra la actividad de la Cátedra, se necesita apostar por la innovación en el ámbito del diseño y aplicación de instrumentos de políticas, y en establecer unos mecanismos de gobernanza que refuercen la coordinación, tanto entre los diferentes departamentos de la administración como entre distintas administraciones, para dotar de coherencia a todas estas políticas.

Esto debe permitir aprovechar las sinergias y complementariedades de las diferentes intervenciones públicas, haciendo que la transición ecológica sea un elemento transversal a todas ellas.

¿Qué actividades se han organizado en 2021 para cumplir con este objetivo?

Dentro de nuestra labor de asesoramiento y apoyo a la DG de Coordinación Institucional de la Vicepresidencia Segunda de la GVA, hemos elaborado documentos de reflexión e informes con propuestas de actividades para la Comisión Interdepartamental de Transición Ecológica y Sostenibilidad Ambiental (TESA).

También cabe destacar la participación del equipo de la Cátedra en la coordinación, búsqueda de sinergias y establecimiento de alianzas con otras Cátedras vinculadas a la transición ecológica en la UPV, como es el grupo de 12 Cátedras de la UPV (llamado también Alianza Cátedras C12 UPV), del que formamos parte. Como aportación a esta iniciativa, nuestra Cátedra lideró la elaboración de un mapeo de iniciativas de transición ecológica en la UPV. También organizamos el Taller “Co-diseñar un living lab climático en la UPV” en el marco de las Jornadas “La UPV responde a la misión: València Ciutat Neutra” celebradas octubre. La Cátedra, además, participa en actividades junto con el resto de Cátedras del Departamento de Economía y Ciencias Sociales (DECS) vinculadas a la EAMN.

Como parte de nuestra labor de formación del alumnado, organizamos el Curso “Herramientas de Design y System Thinking para la Transición Ecológica” en torno al empleo de metodologías participativas para la integración de los principios de la transición ecológica en la actividad formativa e investigadora de la UPV. Este curso, dirigido a alumnos/as de Máster o Doctorado en modalidad online, trató los conceptos de transición ecológica y transición justa, y su potencial aplicación a las actividades formativas e investigadoras universitarias.

La Cátedra también ofertó dos prácticas de formación UPV para el curso 2020/21, con una duración de dos meses cada una, dirigidas a alumnos/as de Máster sobre temas relacionados con la transición ecológica, su integración en las políticas públicas y el desarrollo de indicadores.

Taller Living Labs organizado por la Cátedra Interuniversitaria Nueva Transición Verde

¿Cuántos estudiantes han participado este año en las actividades organizadas por la Cátedra y qué te gustaría que se llevasen de su participación en las actividades?

En las actividades organizadas por la Cátedra este año han participado un total de 60 miembros de la comunidad universitaria, de los cuáles 40 eran estudiantes de la UPV.

Nos gustaría que las y los estudiantes fundamentalmente se llevasen dos cosas de su participación en las actividades de la Cátedra. En primer lugar, un mayor nivel de conocimiento y concienciación sobre los retos que plantea la transición ecológica y el papel que pueden jugar en ella. Y en segundo lugar, desde una óptica más instrumental, nos interesa que las y los participantes se acerquen al empleo de herramientas innovadoras y participativas para los procesos de toma de decisión, tales como el design thinking o los living labs.

¿Han participado los estudiantes de las prácticas ofertadas? ¿En qué han consistido?

Este ha sido el primer curso en el que hemos ofertado dos prácticas en las que han participado una alumna del Máster Universitario en Economía Agroalimentaria y del Medio Ambiente y un alumno del Doble Máster Universitario en Ingeniería Agronómica + Economía Agroalimentaria y del Medio Ambiente, quien también elaboró su TFM como parte de las prácticas con la Cátedra.

Los dos han estado trabajando en un tema que va a tener un importante recorrido futuro: la selección y diseño de indicadores ambientales para la evaluación de las políticas públicas. En concreto, han estado abordando la forma de evaluar los efectos de los fondos europeos NEXGEN en los sectores agroalimentario y forestal en la Comunitat Valenciana.

¿Qué podrán aportar los egresados de la EAMN a la transición ecológica? ¿Cuál será su papel?

Varias de las titulaciones que se ofertan en la EAMN combinan tres aspectos básicos para la transición ecológica: la comprensión de los procesos ecosistémicos, una sólida formación de carácter tecnológico y formación relativa las distintas políticas (agroalimentaria, forestal, medio natural, rural) en las que se enmarcarán sus futuras actividades. Esta combinación es básica para el enfoque sistémico que requiere la transición ecológica.

Esto sitúa a las y los egresados de la EAMN en una posición de privilegio en relación con su papel potencial en la transición ecológica. Se trata además de titulaciones que se sitúan en el corazón del concepto de bioeconomía que trata de impulsar la Unión Europea como futuro modelo económico. Pero, para que la implicación de titulados/as de la EAMN sea lo más eficaz posible, es también necesaria una formación con una visión crítica y analítica, que les permita identificar y actuar en las todavía numerosas disfunciones que presentan los sistemas agroalimentarios, la gestión forestal o el manejo de los recursos naturales.

¿Sin transición ecológica no hay futuro? ¿Qué nos estamos jugando?

Sin transición ecológica el futuro será sencillamente dramático. Las previsiones relativas a los efectos del cambio climático, el ritmo de desaparición de hábitats y especies o las implicaciones sociales (pobreza, vulnerabilidad) y sanitarias (deficiencias alimentarias, efectos de la contaminación sobre la salud) que se derivarían de mantener muchas de las tendencias actuales, nos deben llevar a adoptar con urgencia medidas de gran calado en todos los ámbitos de nuestra vida, tanto individual como socialmente. A pesar de estas perspectivas, la comunidad científica sigue insistiendo en que aún nos queda una ventana de oportunidad, pero que aprovecharla requiere una acción decidida y rápida. Ya no se trata de qué planeta dejaremos a las futuras generaciones, sino qué condiciones de vida tendremos nosotros mismos en los próximos años.

¿Cuál es tu principal objetivo como director de la Cátedra?

Como director de la Cátedra tengo la responsabilidad de interactuar con la D.G. de Coordinación Institucional de la GVA para la planificación de las actividades. Sin embargo, de puertas para adentro, se trata más de un trabajo en equipo y una colaboración en círculos concéntricos. Somos tres personas las que trabajamos en la Cátedra, la profesora Olga Moreno y Laura Arnalte, además de mí. Pero además, mantenemos una estrecha colaboración con otras cátedras de la EAMN y de otros centros con las que compartimos este enfoque de transición ecológica.

¿Qué aportan las cátedras a los estudiantes? ¿Son una puesta en contacto con el mundo laboral?

Las aportaciones de las cátedras a los estudiantes son diversas, y en buena medida también depende de la naturaleza de las mismas, ya sean cátedras vinculadas a empresas privadas o a administraciones públicas como la Cátedra de Nueva Transición Verde. Pero en ambos casos, efectivamente, las cátedras constituyen una interfaz entre la actividad académica y lo que las y los egresados van a encontrar una vez salgan de la Universidad. La particularidad de las cátedras vinculadas a administraciones es que no solo conecta a los estudiantes con el ámbito del sector público, sino que los confronta de forma directa con los grandes retos económicos, sociales y ambientales a los que hemos de responder como sociedad.

Karobia, el innovador helado que ha ganado Ecotrophelia España

Si no existiera un helado de algarroba y naranja, habría que inventarlo. Y eso es lo que ha hecho el equipo Siliqua, formado por estudiantes del Grado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural (EAMN). Y tan bien lo ha hecho, que ha ganado el certamen Ecotrophelia España con su innovador producto al que han llamado Karobia.

Así que ahora, este equipo integrado por Alba Escrivá, Tomás Gastón Rojas-Villafañe, María Miquel, Carla Hortelano y Rut Teresa Fraile representará a España en la fase europea de Ecotrophelia, que se celebrará online el próximo 24 de octubre.

Pero vamos a conocerles un poco mejor a través de esta entrevista:

Ganadores de Ecotrophelia España. ¿Os lo esperabais? ¿Cómo habéis recibido este premio?

Ganar Ecotrophelia España fue una grata sorpresa, ya que había mucho nivel. Estamos muy orgullosos de nuestro producto. Le veíamos bastante potencial, pero nunca nos hubiéramos esperado el primer premio.  

Vuestro producto es totalmente innovador. ¿Qué es lo que más valoró el jurado?

EL jurado valoró positivamente el cuidado de nuestros ingredientes para que nuestro producto sea de KM0, además del sabor tan diferente y agradable a la vez.

Les gustó mucho nuestra historia y creemos que revalorizar productos tan nuestros fue lo que nos hizo ganar el concurso, ya que de cara a Europa la algarroba no es tan conocida, aportando así un toque tanto tradicional como innovador.  

Cierto es que el helado está muy bueno, pero ¿qué otras características destacáis de él?

Principalmente, destacamos de Karobia que, en relación a otros helados, el valor energético es mucho inferior, ya que es bajo en grasas, sobre todo, en grasas saturadas y es alto en fibra, ya que contiene 6 gramos de fibra alimentaria por cada 100 gramos. Esto no ha sido visto nunca antes en un helado y estamos muy orgullosos de haber sido nosotros los creadores de la idea. 

Así mismo, también se trata de un helado vegano y apto para celíacos, permitiendo que gran parte de la población lo pueda consumir sin ningún problema.

¿A qué segmento de la sociedad va dirigido?

A las personas preocupadas por el medio ambiente que les guste experimentar y vivir nuevas experiencias sensoriales.

Ahora vais a Ecotrophelia Europa, ¿cómo os estáis preparando para la gran final?

Todo ha sido muy rápido y seguimos preparándonos, ya que en menos de una semana estaremos en la final europea.  

Se llevará acabo el 24 de octubre de forma online. La presentación de Karobia será a las 4 de la tarde y se retransmitirá en directo por YouTube así que estáis más que invitados a compartir con nosotros la final.

¿Cuál es el mayor aprendizaje que os lleváis de la experiencia de participar en Ecotrophelia?

Hemos aprendido muchísimas cosas, y hemos tenido la oportunidad de llevar a la realidad muchos de los conocimientos teóricos que hemos aprendido en clase.

Creemos que el hecho de haber creado algo real a partir de una idea totalmente abstracta ha sido un logro muy importante y una experiencia muy enriquecedora.

¿Creéis que Karobia podrá ser algún día una realidad?  

La verdad es que nos encantaría continuar con el proyecto y ver Karobia en las estanterías de las tiendas valencianas, pero de momento queremos centrar nuestras energías en Ecotrophelia Europa, aunque estamos siempre pensando en el futuro y en cuáles van a ser nuestros siguientes pasos.

Formáis parte de Fornejant Ciència. ¿Cómo os han ayudado y qué se aprende en este grupo de Generación Espontánea UPV que no se aprenda en un aula?

Nuestros compañeros de FC han estado con nosotros desde el principio hasta el final. Cuando empezamos el proceso, nos aportaron su experiencia previa y nos guiaron durante el Design Thinking del producto, fomentando el intercambio de ideas e incluso aportando algunas, y mientras prototipábamos nos ayudaban a resolver algunos problemas. Finalmente, incluso tras el concurso seguimos recibiendo apoyo de nuestros compañeros y profesores.

Además de todo este apoyo directo, está la ayuda indirecta, que viene en forma de todos los talleres, catas, webinars y visitas a empresas que hacemos habitualmente, lo que nos permite entrar en contacto con las últimas innovaciones y tendencias del mercado, manteniéndonos actualizados, formándonos más allá de las fronteras del aula y fomentando nuestra curiosidad, trabajo en equipo y espíritu innovador.

¿Cómo os han ayudado los profesores que os mentorizan?

Nos han ayudado en muchos frentes, desde el apoyo diario en forma de consejos, instalaciones o materiales, pasando por organizar catas y evaluaciones, con presencia de otros docentes o directivos de la UPV, cuyo único objetivo era proporcionar consejos y opiniones que nos ayudaron a mejorar, además de permitirnos acostumbrarnos a defender nuestro producto frente a una evaluación.

También nos han aportado sus contactos en diversas empresas, que nos han proporcionado las materias primas para la fase de prototipado, que de otra forma hubiese sido mucho más complicado de obtener.

¿Habéis recibido también ayuda de alguna empresa valenciana?

Si, las empresas G.A. Torres y Consum nos han proporcionado las materias primas del producto, lo que nos ha permitido realizar múltiples prototipos y aprender de cada uno de ellos hasta llegar a nuestro producto actual.

¿Qué aporta la innovación alimentaria a la sociedad en la que vivimos?

La innovación puede tener muchas razones de ser y, según cada una, se enfoca más hacia unos objetivos u otros. Probablemente, hoy en día esté principalmente motivada por la busca de soluciones, y eso es lo que aporta. Estamos llevando un modo de vida que nuestro planeta no podrá seguir en unos años y, por eso, se trata de encontrar maneras, cambiar costumbres, introducir nuevos productos en el mercado, intentando sorprender y satisfacer al consumidor e ir acostumbrándolo a aprovechar los recursos más ecológicos y sostenibles, como es, por ejemplo, consumir productos de KM 0.  

Gloop, la bebida de queso que llegó a la final del Ecotrophelia

El equipo formado por estudiantes del Grado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural (EAMN) llegó a la final del certamen Ecotrophelia España 2021 con su innovador producto Gloop.

Carla Balaguer, Vanessa García, Pablo Gómez, Marta Lacueva y Beatriz Roger han inventado esta bebida de queso líquido que tiene la gran virtud de luchar contra la osteoporosis provocada en las mujeres a causa de la menopausia.

El equipo nos habla de su paso por Ecotrophelia España, de todo lo que han aprendido y de la importancia de participar en este tipo de eventos como un puente hacia su futuro profesional.

Habéis llegado a la final de Ecotrophelia España.  ¿Qué habéis aprendido gracias a la participación en este certamen?

Principalmente, que crear un producto desde cero no es nada fácil. Hay que tener en cuenta muchos aspectos que a lo largo de su creación nos han resultado difíciles debido al desconocimiento. Hemos tenido que hacer numerosos ensayos de prueba y error. Si no hubiéramos participado en este certamen, no hubiéramos podido saber de primera mano todo lo que supone llevar un producto novedoso al mercado. Y aun así, estamos seguros de que lo que hemos hecho no es ni una décima parte de todo lo que realmente implica. Aún nos queda mucho por aprender.

Llegar a la final es ya un gran logro. ¿Qué es lo que más valoró el jurado de vuestro producto?

Primeramente, Toni Massanés, director Fundación Alicia y presidente del jurado, nos dio la enhorabuena por hacer un producto dedicado a personas más mayores, ya que nos comunicó que son los grandes olvidados, en muchas ocasiones, en la industria.  También valoraron la gran atracción que resultaba el hecho de ser una bebida de queso y su gran aporte de calcio.  Por otra parte, también les gustó mucho el trasfondo que tiene Gloop, que es lidiar contra la desigualdad de género. 

¿Qué características destacáis de Gloop?

Gloop es una bebida UHT de queso de cabra con una infusión de albahaca. Es un producto de KM0, ya que nuestros proveedores son de la Comunitat Valenciana.  Por otro lado, Gloop es fuente de calcio y de fósforo y, por tanto, fortalece los huesos. Con este gran aporte nutricional se pretende disminuir la incidencia en la osteoporosis.  Además, es una botella que se puede llevar a cualquier lado y tomarla en cualquier momento del día.

¿A qué segmento de la sociedad va dirigido?

A priori, va dirigido a mujeres en la etapa de la menopausia para poder lidiar con síntomas como los sofocos, la sequedad y la osteoporosis. Pero Gloop también ha sido creado para poder ofrecer a la población general una experiencia nueva al paladar y poder romper los esquemas tradicionales del consumo de queso.

¿Vais a seguir trabajando en la mejora de Gloop?

Sí, aún nos queda mucho por mejorar.

Formáis parte de Fornejant Ciència. ¿Cómo os han ayudado y qué os aporta este grupo de Generación Espontánea UPV?

Gracias a Fornejant Ciència podemos ser partícipes de este gran concurso como es Ecotrophelia España, ya que si no nos hubieran ofrecido esta gran oportunidad, no hubiera sido posible llegar hasta donde hemos llegado.

Primeramente, estuvimos trabajando con la herramienta de Design Thinking. Esta herramienta nos ha permitido poder crear nuestro producto porque pudimos explotar al máximo nuestras ideas con Brain Storming y poder ver los paradigmas que nuestra sociedad tenía con Sistemika. Con estas herramientas, tuvimos que ir enlazando poco a poco nuestro producto y con la ayuda de profesores y grandes expertos en el sector pudimos crear Gloop.

¿Cómo os han ayudado los profesores que os mentorizan?

En todo momento hemos necesitado ayuda de los profesores, ya que teníamos mucho desconocimiento. Por tanto, a medida que nos iban surgiendo inconvenientes en la creación del producto, como por ejemplo su estabilidad o la propia gestión económica de la StarUp, íbamos concretando reuniones con distintos profesores expertos en la materia.

¿Habéis recibido también ayuda de alguna empresa valenciana?

Afortunadamente, sí. Gracias al profesorado nos pudimos poner en contacto con Granja Rinya y Quesería Artesana Los Corrales. Estas empresas nos han aportado la materia prima junto con Consum y nos han contado cómo ellos la tratan, ya que Gloop se basa primordialmente en la elaboración del queso fresco de cabra. También hemos recibido su consejo y hemos estado en contacto con ellos en todo momento. Sin olvidarnos en ningún momento de la propia granja que la universidad tiene.

¿Qué aporta la innovación alimentaria a la sociedad en la que vivimos?

La innovación alimentaria surge debido a que nuestra sociedad tiene cambios en el estilo de vida. Por tanto, la industria alimentaria siempre tiene que estar observando cuáles son las necesidades principales que los clientes necesitan suplir y también se pretende mejorar la calidad de vida.

¿Aconsejáis a otros estudiantes participar en este tipo de iniciativas como un paso previo a vuestro futuro profesional?

Totalmente. Es una manera de enfrentarse al futuro profesional que el mercado nos puede ofrecer. Además, realizar este tipo de iniciativas con la universidad es la mejor manera de entrenar, ya que te ofrecen una serie de ventajas como recursos, instalaciones y ayuda profesional, entre otros, que quizás más tarde en el mundo laboral no se puedan disfrutar.

Además, es en la practica cuando te das cuenta de que sabes más de lo que piensas y hasta dónde, con nuestros conocimientos y recursos, podemos llegar a estar, como es en la final de una competición nacional y quién sabe, quizás europea como son nuestros compañeros, con Karobia.  Esta experiencia también ayuda a poder enfrentarte a esa incertidumbre, dificultades y toma de decisiones que muchas veces debes lidiar con total desconocimiento.

Eva Samblas: “La Ingeniería Forestal permite a la sociedad beneficiarse de los productos forestales garantizando su conservación”

Eva Samblas, egresada del Grado en Ingeniería Forestal y del Medio Natural de la EAMN UPV, ha conseguido hacer de su pasión por la naturaleza su profesión y actualmente está en Suiza participando en el proyecto WSL Drought & Beech.

Eva, que recibió Matrícula de Honor por su TFG, nos descubre en esta entrevista los grandes beneficios de la Ingeniería Forestal para la sociedad.

Eva, ¿por qué elegiste Ingeniería Forestal como profesión?

No escuché hablar de la Ingeniería Forestal hasta que no me puse a buscar Grados tras la selectividad. Siempre tuve bastante claro que quería estudiar algo relacionado con el medio ambiente y cuando encontré este Grado, me llamó bastante la atención el hecho de que abordara el estudio de la naturaleza desde un punto de vista más técnico y decidí matricularme.

La verdad, no me arrepiento de la decisión que tomé en ese momento. Aparte de haberme regalado grandes amistades, la carrera también cambió mi visión de la naturaleza. Antes pensaba que los bosques eran algo que no se debía tocar y ahora entiendo la gestión forestal como un elemento clave para garantizar la simbiosis entre las actividades humanas y la conservación del medio natural.

Eva Samblas junto con algunos compañeros del Grado en Ingeniería Forestal

¿Qué tu pasión sea tu profesión es sinónimo de felicidad?

Totalmente. Es una gran suerte el hecho de poder hacer lo que te gusta.

Una prueba de que tus estudios te apasionan es que recibiste Matrícula de Honor por tu TFG. ¿En qué consistía?

A grandes rasgos, consistió en un estudio sobre el efecto de diferentes técnicas de gestión selvícola en una masa de Pinus halepensis Mill. (situada en el término municipal de Ayora, València) en cuanto a crecimiento, estabilidad frente a perturbaciones y capacidad de regeneración.

 Los tratamientos en cuestión, que se llevaron a cabo en el año 2009 en el marco de otro TFG, fueron el huroneo diamétrico, la transformación a irregular, la clara baja débil y la clara por lo bajo fuerte. Así, diez años después, en mi TFG se analizó y comparó el efecto de estos primeros tratamientos, y se ejecutaron unas nuevas cortas siguiendo la misma metodología con el objetivo de consolidar conclusiones en el futuro. Además, aprovechando los daños que dos temporales de viento y nieve en los años 2010 y 2017 causaron en las parcelas de estudio, se pudo analizar la estabilidad frente a derribos para cada una de las intervenciones.

Fue muy gratificante realizar este TFG y, además, tuve la suerte de contar con la ayuda de dos, más que compañeros, amigos del Grado para la realización del trabajo de campo.

Eva Samblas realizando su TFG

También estuviste en Turquía realizando un proyecto y tuviste que estar retenida por el confinamiento. ¿Cómo recuerdas esta experiencia?

Sí, estuve participando en un proyecto de voluntariado con jóvenes y niños en Gaziantep, una ciudad al sur de Turquía. En un principio, mi estancia iba a ser solamente desde febrero a marzo, pero con la pandemia y el cierre de fronteras, no volví a casa hasta junio.

La situación en Turquía nunca llegó ser tan grave como en España y, si bien no era posible desplazarse a otras ciudades, nunca llegamos a estar realmente confinados. Además, tanto yo como el resto de voluntarios locales e internacionales siempre contamos con el apoyo de los trabajadores de la ONG y se podría incluso decir que llegamos a formar una pequeña familia. La verdad es que pienso que, dentro de la gravedad de la situación, tuve mucha suerte de pasar esos meses allí y estoy realmente agradecida por ello.

También participas en el proyecto WSL Drought & Beech, en Suiza. ¿En qué consiste?

Desde octubre del año pasado me encuentro en Zúrich haciendo unas prácticas en investigación forestal en el Swiss Federal Institute for Forest Snow and Landscape Research (WSL). En efecto, formo parte del proyecto “1000 Beech Trees”, que está centrado en estudiar el efecto a medio plazo de la sequía en los bosques de Fagus sylvatica L. del altiplano suizo.

El proyecto surgió a raíz de la sequía que tuvo lugar en el verano del 2018 y en la que las temperaturas extremas y las bajas precipitaciones dieron lugar a la decoloración y defoliación prematuras de los hayedos de la zona norte del país. Es un proyecto bastante amplio en el que se seleccionaron alrededor de mil árboles, evaluándose no solo el grado de daño por sequía, sino también otros factores como las condiciones edáficas, la presencia de plagas o patógenos o la influencia de antiguos periodos de sequía (mediante el análisis de los anillos de crecimiento).

Principalmente, he participado en el trabajo de campo, recolectando núcleos de los árboles por barrenado (y procesándolos posteriormente), tomando muestras de suelo o realizando la evaluación de la vitalidad de los árboles.

Eva Samblas en el proyecto WSL Drought & Beech

¿Y en tus estudios, en qué momento estás?

Me gradué en el Grado de Ingeniería Forestal y del Medio Natural en junio de 2019 pero, en vez de matricularme en un máster directamente, decidí tomarme un año de descanso para realizar prácticas en el extranjero y ganar más experiencia.

En un principio, tendría que haber empezado estas prácticas en la primavera de 2020, pero las tuvimos que aplazar varios meses por la pandemia. Actualmente, sigo en Suiza y estaré aquí hasta finales de septiembre. En octubre empezaré un Máster en Ecosistemas Terrestres y Gestión de la Biodiversidad en Barcelona.

Y a largo plazo, ¿cuál es tu mayor sueño profesional?

Si soy sincera, no tengo planes de futuro a largo plazo porque soy más de ir sobre la marcha, de ir aprovechando las oportunidades que me van saliendo y de ir decidiendo según van cambiando las circunstancias. Aun así, algo que tengo claro es que no me gustaría estar trabajando exclusivamente en una oficina, me gustaría tener un trabajo que me permitiera estar al aire libre.

¿Consideras la profesión de ingeniero/a forestal fundamental para la sociedad?

Sí, y ahora más que nunca. El objetivo principal de la ingeniería forestal es la gestión y el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales teniendo en consideración tanto el aspecto económico, como el ambiental y el social.

 Afortunadamente, la sociedad está empezando a concienciarse sobre la importancia de proteger y cuidar el planeta. No obstante, para que el cambio sea lo suficientemente grande, la gente necesita entender que el monte no es solo un lugar donde poder desconectar y relajarse, sino que dispone de muchos productos y servicios que pueden ser aprovechados de forma sostenible. Solamente así se tendrá la motivación necesaria para protegerlos y conservarlos. Así, en este punto es donde entraría la ingeniería forestal, permitiendo a la sociedad beneficiarse de los productos forestales garantizando al mismo tiempo su conservación.

Por otra parte, la gestión forestal contribuye también al desarrollo rural (no hay que olvidar que es en las zonas rurales donde se cultiva y produce el alimento del mundo) y contribuye a la prevención de incendios forestales (algo especialmente importante en la zona mediterránea).

¿Recomiendas esta titulación a los y las jóvenes que están ahora decidiendo su futuro?

Pienso que es una profesión que tiene bastante futuro y la recomiendo a todos aquellos y aquellas que estén interesados, no solo en el medio natural, sino también en aprender sobre cómo encontrar el equilibrio entre la conservación de la naturaleza y su aprovechamiento.

Si no cuidamos de nuestra naturaleza, ¿qué puede pasar?

Toda la actividad humana depende directa o indirectamente de los servicios ecosistémicos, que son el conjunto de beneficios que la naturaleza aporta la sociedad.

De los ecosistemas obtenemos los alimentos, el agua, las materias primas para fabricar otros productos, energía o incluso recursos medicinales. Pero, además, servicios como la polinización, la fertilidad de los suelos, la calidad del agua o del aire, la biodiversidad o la amortiguación de fenómenos climáticos extremos son necesarios para llevar a cabo actividades como la agricultura o la ganadería y, en general, son necesarios para nuestro bienestar.

En definitiva, los seres humanos somos parte de la naturaleza y, por lo tanto, dependemos completamente de ella para nuestra supervivencia.

Finalmente, ¿cuál es el mayor beneficio que nos aportan los montes y la importancia de cuidarlos y respetarlos?

Como he comentado antes, los bosques nos aportan infinidad de beneficios y considero que todos ellos son igual de importantes. Desde la función de regulación del ciclo del agua y de fijación del suelo a su capacidad de actuar como sumideros de carbono (algo vital en la lucha contra el cambio climático) o como reservas de biodiversidad, sin dejar de lado su papel como productores de materias primas naturales o las actividades recreativas.

Todos ellos son servicios cruciales y, para garantizarlos, es necesario cuidar, proteger y gestionar de forma sostenible los montes.

Iván Alarcón: «Lo mejor de la Biotecnología es que puedes mejorar la vida de las personas»

Iván Alarcón es egresado de la Escuela del Grado en Biotecnología y ocupa la cuarta posición del Ranking SEDEA, lo que significa que es el cuarto mejor estudiante de esta disciplina en nuestro país.

A sus 22 años, es investigador en el  Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en Madrid, además de seguir colaborando con el Laboratorio de Biología Sintética de la Universitat Politècnica de València (UPV).

En esta entrevista, hemos hablado con Iván Alarcón acerca de su trayectoria, su pasión por la Biotecnología y su futuro en esta disciplina.

Iván, en primer lugar, enhorabuena por esta cuarta posición en el ranking SEDEA. ¿Qué supone para ti?

Supone un gran reconocimiento a todo el esfuerzo realizado durante todos estos años. Pero, sobre todo, creo que es un reconocimiento a toda esa gente que me ha apoyado durante todo el camino y que son los que lo han hecho posible. Hablo de mi familia, de mis amigos, de todos los profesores y compañeros y de los investigadores con los que me he formado, destacando a los del laboratorio de Biología Sintética de la UPV.

¿De dónde te viene la pasión por la Biotecnología? ¿Cómo descubriste que querías dedicarte a ella profesionalmente?

Desde muy pequeño tuve claro que quería dedicarme a la investigación en biomedicina, aunque por aquel entonces no tenía ni idea de lo que esa palabra significaba. Siempre quise dedicar mi vida a ayudar a los demás y esta profesión te ofrece la maravillosa oportunidad de desentrañar los misterios de las enfermedades y velar por la salud de muchísimas personas.

Pero a la investigación se puede llegar desde muchas carreras como Medicina, Bioquímica, Biología,… Fue en el año 2014, durante una clase de 4º de la ESO, cuando escuché por primera vez la palabra ‘Biotecnología’ y durante la siguiente hora atendí embelesado a la profesora hablar de la biotecnología como algo futurista, esperanzador y revolucionario. Unos años después me estaba matriculando en el Grado en Biotecnología en la UPV.

Con solo 22 años, tras graduarte en Biotecnología en nuestra Escuela, trabajas ya en el Centro Nacional de Investigadores Cardiovasculares. ¿Qué trabajo realizas en este centro?

Así es. Trabajar en este centro supone una grandísima oportunidad profesional y personal. Aquí estamos investigando sobre enfermedades cardiovasculares, sobre todo aneurisma. Tratamos de identificar nuevos biomarcadores o ‘señales’ que nos permitan diagnosticar las enfermedades lo más pronto posible; y también identificar dianas moleculares que posibiliten el desarrollo de nuevos tratamientos para estas patologías.

También sigues colaborando con la UPV. ¿Qué investigación estás llevando a cabo con el Laboratorio de Biología Sintética?

Durante tres años he estado trabajando y colaborando con el Laboratorio de Biología Sintética y Control de Biosistemas de la UPV, integrado, entre otros, por los Drs. Jesús Picó, Alejandro Vignoni y Yadira Boada.

Durante estos años hemos trabajado en la caracterización de partes biológicas, modelado, implementación biológica e identificación multi-objetivo; y en el control de la expresión génica y la variabilidad y heterogeneidad en poblaciones celulares.

Desde hace aproximadamente dos años nos hemos lanzado al desarrollo de terapias antitumorales basadas en el diseño de bacterias sintéticas inteligentes capaces de identificar y atacar a las células tumorales. Es una estrategia muy novedosa pero que sin duda tendrá mucha repercusión en la oncología del futuro.

¿Qué crees que puede aportar la Biotecnología a la sociedad?

Lo que puede aportar y lo que ha aportado. La Biotecnología está por todas partes, aunque no seamos conscientes: en la biorremediación, en la arquitectura, en los combustibles, en la resolución de crímenes y en la medicina, por mencionar solo unos ejemplos.

Pero, sobre todo, destacaría su potencial futuro. Los tratamientos que ahora se están desarrollando en los laboratorios llegarán a la práctica clínica en 15 o 20 años y supondrán una auténtica revolución. Ya estamos viviendo los inicios de esa nueva edad dorada de la medicina, con el desarrollo, por ejemplo, de las inmunoterapias contra el cáncer basadas en linfocitos CAR-T o de la terapia celular en la medicina regenerativa.

¿Cuál quieres que sea tu aportación a la sociedad a través de tu profesión?

Mejorar la vida de las personas. Creo que es lo mejor que tiene esta profesión. Quizás en el día a día no somos tan conscientes, pero cuando te paras a pensar en la gran influencia que tu trabajo puede tener en la vida de los demás, que cada minuto en el laboratorio puede traducirse en salvar una vida… te das cuenta de la gran responsabilidad que tenemos los investigadores y de lo afortunados que somos.

Eres muy joven y te queda mucho camino, pero ¿cuál sería tu sueño en materia profesional?

Si me hubieses hecho esta pregunta aquel lejano día de 2014 en que descubrí qué era la Biotecnología, sin duda te habría respondido que mi sueño sería llegar a trabajar en un centro de investigación en biomedicina. Por suerte, hoy estoy cumpliendo ese sueño y es un buen momento para fijar nuevos objetivos y retos.

A largo plazo, mi sueño sería poder establecerme como profesor de universidad en España y poder dirigir mi grupo de investigación aunando los diferentes campos de la ciencia en los que he trabajado hasta ahora: la biología sintética y la biomedicina.

Ojalá mi trabajo pueda traducirse en nuevo conocimiento, terapias o sistemas de diagnóstico que contribuyan a que las enfermedades de la actualidad no supongan un problema en el futuro.

¿Crees que la Biotecnología es una profesión de futuro?

Totalmente. Como he mencionado antes, la Biotecnología tiene mucho potencial. Cuando miramos lo que se estaba haciendo a principios de este siglo, vemos que es casi arcaico en comparación con lo que hacemos en 2021, y solo han pasado 20 años. Por ejemplo, secuenciar el primer genoma humano en 2003 costó 3.000 millones de dólares y 10 años de trabajo de cientos de investigadores. En la actualidad, secuenciar el genoma de una persona cuesta menos de 1.000 dólares y solo necesita unas horas.

Además, hace un tiempo hubiera sido imposible desarrollar una vacuna en un año. En el caso del coronavirus, se consiguió secuenciar su genoma en pocos meses y en algo más de un año se han aprobado más de 10 vacunas en todo el mundo, y otras muchas como la del CSIC que están en desarrollo.

¿Qué consejo puedes dar a los estudiantes que están ahora cursando el Grado en la Escuela?

Que se conviertan en los directores de su propio proceso educativo, que no sean meros espectadores dedicados a absorber la lección y obtener una buena nota en un examen. Y sobre todo que se muevan, que busquen actividades complementarias más allá de las clases y que se integren en un laboratorio lo más pronto posible.

Es allí donde van a aprender la realidad del mundo científico y donde, probablemente, descubran su verdadera pasión. Y sobre todo que se muevan impulsados por lo que les hace realmente felices, no por lo que nadie espere de ellos o por las expectativas de un buen sueldo o un puesto fijo.

Iván, salta a la vista que tienes por delante un futuro prometedor, pero en cuanto a tu paso por la Escuela, ¿cómo lo recuerdas? Como alumno y compañero, ¿qué te llevas de la EAMN y de la UPV?

Recuerdo con mucha nostalgia los cuatro años que he pasado en la UPV y en la EAMN. La calidad docente del Grado en Biotecnología es enorme. Creo que la gran mayoría de nuestros profesores pone el alma en cada una de sus clases y saben transmitir su pasión por la ciencia.

Además, siempre tienen un buen consejo con el que guiarte en esta profesión. Mapi López, Lynne Yenush, Eloisa Jantus, José Ramón Murguía, Ibo Galindo … son tantos los profesores a los que estoy agradecido que sería imposible mencionarlos a todos.

Dicen que las amistades de la universidad son para siempre. ¿Crees que será ese tu caso?

Creo que es lo mejor que me llevo de mi paso por la universidad. He conocido a personas maravillosas que sin ninguna duda me van a acompañar el resto de mi vida. Aprovecho para dar otro consejo a los nuevos estudiantes: aprovechad cada instante como si fuese el último y permitíos conocer a tanta gente como podáis.

Recuerdo los nervios de aquellos primeros días al ver tanta gente nueva, pero jamás imaginé que se fueran a convertir en una parte tan importante de mi vida. Déjame unas líneas para mencionarlos: Javi, Raquel, la otra Raquel, Ana, la otra Ana (Esther), Carmen, Belén, Celia, Samuel y Andrea. Han sido (y lo siguen siendo) unos compañeros de viaje excelentes.

Y un mensaje final. Sin Biotecnología, no hay…

Pasado, presente ni futuro. No hay pasado, porque es la base de los procesos agrícolas que han permitido el desarrollo del hombre desde el neolítico hasta la actualidad.

No hay presente, porque encontramos Biotecnología en todos los ámbitos de la sociedad moderna (alimentación, ropa, edificios, transportes, salud, …).

E indudablemente, sin Biotecnología no hay futuro, porque tiene todo su potencial por descubrir y será una revolución en muchos aspectos, pero sobre todo en la medicina y en la salud pública.

Bernardo Pascual: «La Cátedra Clau-Idea pondrá en contacto al estudiante con el mundo profesional»

La Càtedra D’Innovació i Recerca Clau-Idea (Alzira) se creó en diciembre de 2020, por lo que es una de las últimas adscritas a la EAMN. Su principal objetivo es potenciar al sector agrícola y empresarial de la comarca de la Ribera con actividades desarrolladas desde la universidad.

El profesor de la EAMN, Bernardo Pascual, director de esta Cátedra de Empresa, nos cuenta los planes de futuro y las ventajas que ofrece a nuestros estudiantes.

Bernardo, ¿cuál es tu principal objetivo como director de la Cátedra Clau-Idea?

En primer lugar, analizar las diferentes causas del abandono del cultivo en una importante superficie, tanto del término municipal, como de la comarca, para después intentar aportar posibles soluciones para su reversión.

Por otra parte, dar soporte al sector agroindustrial para su asentamiento y evitar la deslocalización del mismo.

Vuestra andadura comenzó hace solo 6 meses, pero ya habéis llevado a cabo la jornada Estat de la Sanitat Vegetal en el Caqui, que tuvo mucho éxito de público. ¿Cuál fue el motivo del éxito de esta jornada?

En primer lugar, el interés del tema, que es de rabiosa actualidad. En segundo lugar, la enorme difusión del mismo, por lo que quiero manifestar mi agradecimiento a todas las personas que de una manera anónima han realizado un enorme trabajo en la preparación del acto, así como en la difusión del mismo, y en la preparación de la página web.

¿Qué otras actividades de divulgación y formación se van a organizar desde la Cátedra en 2021?

Aunque las acciones concretas no están definidas todavía, de forma genérica puedo apuntar la realización de jornadas de divulgación técnica y tecnológica, la promoción de acontecimientos científicos y técnicos, la edición de publicaciones, la colaboración en el diseño y la impartición de programas de formación permanente, visitas a empresas, realización de prácticas en empresas, becas de colaboración, premios a trabajos fin de grado y de máster…

La Cátedra Calu-Idea organizó la jornada Estat de la Sanitat Vegetal en el Caqui en el mes de junio

La Cátedra también tiene como objetivo la realización de prácticas en empresas y convocatoria de becas. En este sentido, ¿vais a poder ofrecer alguna acción a los alumnos?

Efectivamente, espero poder conseguir prácticas de estudiantes de la EAMN  en empresas, una convocatoria de premios a trabajos fin de grado y de máster, y becas de colaboración para la realización de trabajos de interés para el sector.

Por supuesto, todas las jornadas y acontecimientos a celebrar están abiertos a los estudiantes.

¿Qué aportan las cátedras a los estudiantes? ¿Son una puerta a su futuro profesional?

Con las acciones que he comentado anteriormente se pone en contacto a los estudiantes con las empresas que necesitan de técnicos egresados de la universidad, y es una realidad que en muchas ocasiones coinciden los intereses de las empresas y de los estudiantes, con lo que al finalizar sus estudios, se quedan a trabajar en la empresa.

¿Cuál es el principal reto del sector agrícola y empresarial de la Ribera?

Revertir la situación, incrementando la rentabilidad de la producción agrícola y asentar e incrementar en la medida de los posible, el tejido industrial.

 ¿Qué puede aportar la Escuela al sector?

Por una parte, estudios para analizar y proponer soluciones a la problemática actual, y por otra, técnicos competentes, con una elevada formación científica y técnica, y al mismo tiempo con conocimientos prácticos de la situación que, sin duda, aportarán soluciones a las problemáticas que vayan apareciendo.

¿Y el sector a la universidad y a la Escuela en concreto?

Que los estudiantes de la Escuela estén en contacto directo con la realidad, a través de visitas, prácticas en empresas, formándose a través de la realización de estudios que analicen y propongan soluciones.

Para finalizar, sin un sector agroalimentario exitoso, no hay…

Desarrollo, ni futuro.

El aprendizaje basado en proyectos sitúa al estudiante en contextos reales que le acercan a su futura vida profesional

El aprendizaje basado en proyectos plantea un problema real a los alumnos para ser resuelto. El equipo formado por los profesores de la EAMN, Iban Balbastre, Jaime Arviza y Virginia Palau, pertenecientes al Departamento de Ingeniería Rural y Agroalimentaria de la UPV, lo están aplicando en la asignatura de Tecnología Hidráulica del Máster en Ingeniería Agronómica.

Esta metodología ha sido reconocida por la CESPIME como Buenas Prácticas Docentes en la convocatoria A+D 2020, impulsada por el Vicerrectorado de Estudios, Calidad y Acreditación y el Vicerrectorado de Recursos Digitales y Documentación de la UPV. Además, también ha recibido la distinción por parte de sus iguales.

Virginia Palau, portavoz del equipo, nos explica en esta entrevista las grandes ventajas de este sistema para el aprendizaje de los alumnos.

¿En qué consiste el aprendizaje basado en proyectos?

El aprendizaje basado en proyectos (ABP) es una metodología que plantea un problema real a resolver. Esta búsqueda de la solución llevará al alumnado a adquirir y desarrollar una serie de competencias técnicas y transversales, y a dirigir su propio aprendizaje en la materia.

La metodología ABP cambia el rol del estudiante, lo hace más activo y responsable de su aprendizaje, de lo que quiere profundizar, analizar o discutir para dar solución al proyecto. Adicionalmente, no aprende de forma individual, sino que razona e intercambia opiniones en un equipo para llegar a una alternativa consensuada.

Los docentes, en este caso, son guías en este proceso de aprendizaje interviniendo a través de diversas dinámicas como tutorías, retroalimentación a partir de las entregas periódicas que realizan y resolución de conflictos, durante el seguimiento de cada proyecto.

¿Qué profesores lo estáis implementando?

Es mucho el profesorado que lleva a cabo un aprendizaje basado en proyectos en la UPV. En nuestro caso, llevamos trabajando con ABP cerca de 5 años en esta asignatura y somos un equipo de tres docentes: Iban Balbastre, Jaime Arviza y Virginia Palau, pertenecientes al Departamento de Ingeniería Rural y Agroalimentaria.

¿Qué significa para vosotros haber recibido este premio de buenas prácticas docentes?

Este reconocimiento a nuestro trabajo ha sido una gran alegría y supone, a su vez, una gran motivación para seguir trabajando en esta línea.

¿Cómo lo estáis aplicando en la asignatura de Tecnología Hidráulica del Máster en Ingeniería Agronómica?

En este caso, es un problema común que consiste en el desarrollo y redacción del proyecto de abastecimiento de agua en una zona de cultivo con precipitaciones insuficientes. Consecuentemente, el alumnado en equipos de trabajo diseña, plantea y proyecta las obras de infraestructura de una red colectiva de riego a presión.

En concreto, en un determinado contexto con un medio físico donde las condiciones técnicas y agrícolas son diferentes, analizan y estudian posibles soluciones de diseño para abastecer de agua a los cultivos.

Desde el curso académico 2017- 2018 tenemos en marcha esta metodología y cada año mejoramos algún aspecto de la programación docente del proyecto como la forma de elección de los equipos de trabajo, el tipo de tutorías, la valoración de los entregables parciales, la forma de evaluación del proyectos, etc..

¿Qué ventajas aporta a los alumnos?

Fundamentalmente, sitúa al estudiante en contextos reales que le acercan a su futura vida profesional y hace que se enfrente a un problema real al que tiene que dar una solución viable y realista con las herramientas de las que dispone

¿Y a los profesores?

A pesar de que llevar a cabo esta metodología supone, indudablemente, una mayor dedicación docente, consideramos que redunda en un mayor y mejor aprendizaje por parte del alumnado, que adquiere una visión más realista de los conocimientos que engloba nuestra materia.

Además, se observa en ellos una actitud más activa y motivada como vemos en encuestas realizadas tras cada curso académico.

¿Mejora la relación profesor-alumno?

Si, al tener tutorías individuales o grupales y un seguimiento del proyecto durante todo el cuatrimestre, la relación profesor-alumno es más continua y cercana.

Esta metodología, ¿da al alumno una visión más real del trabajo que tendrá que realizar en su desempeño profesional?

Sí, en nuestra asignatura para el desarrollo del proyecto se debe enfrentar a muchas situaciones de la vida real como búsqueda en catálogos técnicos, interpretación de especificaciones, análisis de tarifas eléctricas, elaboración de planos o uso de software específico y diverso para el desarrollo y diseño del proyecto. Con lo cual, efectivamente, les aporta esa parte práctica y real que pueden encontrarse en su futuro empleo.

¿Cómo se lleva a cabo este sistema?

El planteamiento del proyecto se realiza al inicio de la asignatura, donde se les facilita una guía docente específica para su desarrollo. En ella, se concreta el problema, los objetivos, los contenidos de cada entregable y del documento final, un cronograma y la forma de evaluación.

Durante las sesiones de teoría de aula y práctica de aula se les complementa con una base teórica que permita entender mejor lo que harán de forma aplicada en el proyecto. Además, en parte, el proyecto se va realizando y avanzando durante las sesiones de prácticas informáticas programadas para afrontar cada fase del mismo.

¿Los alumnos lo valoran?

Sí, en general, tras estos 5 años de aplicar esta metodología ABP, las valoraciones han sido positivas. Esto se refleja en los comentarios que se exponen a continuación, extraídos de algunas de sus entrevistas:

“La asignatura es muy completa, trabajamos mucho. Es una asignatura que exige bastante y se aprende mucho, subiría incluso el número de créditos de la misma. Me gusta porque es una asignatura práctica, no solo hacer exámenes. El proyecto se puede asemejar a la realidad, por ello que nos motiva más.”

“Me ha gustado el trabajo de curso, es verdad que consume muchas horas pero hace aprender más que cualquier examen y te hace afrontar problemas que pueden darse en la vida laboral.”

Los proyectos que se presentan, ¿pueden considerarse ya proyectos profesionales?

Algunos sí, otros no tanto, depende siempre de la implicación y trabajo del equipo, como en la vida real.

Un buen equipo, presentando un buen proyecto, sí se consideraría un proyecto profesional.

¿Recomiendas este sistema para todas las asignaturas del máster?

Claro que lo recomendamos. De hecho, en otras disciplinas como la maquinaria agrícola, las construcciones rurales o la fitotecnia se llevan a cabo experiencias similares.

No obstante, el ABP no es la única metodología; la combinación de varias metodologías de aprendizaje siempre será más atractivo y beneficioso dentro de un plan de estudios. Además, dependiendo de la disciplina se podrá implementar con más facilidad una dinámica u otra dentro del aula.

Lo que sí que pensamos es que necesitamos una mayor implicación de nuestro alumnado, y esto se logra a través de metodologías activas que promuevan su aprendizaje.

El scaffolding aumenta la motivación del alumno por su aprendizaje

El scaffolding es una metodología de enseñanza que facilita el aprendizaje a los alumnos mediante material digital complementario como vídeos cortos, grabación de clases o exámenes en formato digital

Los profesores de la EAMN, Marisa Castelló, Pedro Fito y José Tarrazó, están desarrollando esta metodología en el Grado en Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural desde el curso 2012-2013.

Ahora, ha sido reconocida por la CESPIME como Buenas Prácticas Docentes en la convocatoria A+D 2020, en esta convocatoria impulsada por el Vicerrectorado de Estudios, Calidad y Acreditación y el Vicerrectorado de Recursos Digitales y Documentación de la UPV. Además, también ha recibido la distinción por parte de sus iguales.

Los tres profesores nos han contado en qué consiste este sistema de enseñanza-aprendizaje, valorado y reconocido por los profesores de la EAMN.

Marisa, Pedro y José, ¿cómo y cuándo surge implantar este metodología en la Escuela?

La presente propuesta de buena práctica docente empezó a gestarse en el curso 2012-2013, cuando se ofertaron las asignaturas de Adaptación al Grado. Concretamente, en el caso del Grado en Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural de la EAMN, se realizaron de forma semipresencial, predominando la parte no presencial en la docencia.

En ese momento, vimos necesario realizar vídeos cortos que facilitaran el aprendizaje de los objetivos de las prácticas de laboratorio y también la resolución de problemas.

Consideramos muy complicado abordar con éxito la asignatura, sin que alguien explicara y realizara cada uno de los pasos a llevar a cabo en la experimentación, así como del itinerario de cálculo. Entonces, decidimos utilizar la herramienta “contenidos” de PoliformaT, que permitía incrustar los vídeos, así como poner preguntas de refuerzo.

Durante el periodo de confinamiento de marzo-mayo 2020, el uso de las grabaciones y los materiales de apoyo resultó crucial para el proceso de aprendizaje-enseñanza de los estudiantes de la asignatura Fundamentos de ingeniería de las industrias agroalimentarias (2º curso) del Grado en Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural.

Gracias a la experiencia previa y a todos los recursos puestos a nuestra disposición por parte de la UPV, pudimos afrontar la situación de la mejor manera en la que fuimos capaces.

¿En qué consiste la metodología?

Es una metodología docente que consiste en combinar diferentes “objetos de aprendizaje” contextualizados en el formato “Docencia en Red” de la UPV, junto con otros materiales. Concretamente, nos apoyamos en los siguientes recursos:

  • Documentos redactados con ejemplos resueltos, contextualizando los casos (artículos docentes).
  • Vídeos cortos (no más de 10 minutos) presentados con antelación al desarrollo del tema. Estos vídeos se han realizado tanto en formato “screencast” como en formato “polimedia” en el que la imagen del profesor aparece, dándole un enfoque de mayor cercanía al alumnado.
  • Grabación íntegra de las clases teóricas y de práctica de aula mediante la plataforma Teams y facilitando el enlace a dichas grabaciones indicando los conceptos realizados en cada sesión. De esta forma, si por alguna razón, no se ha podido asistir a la clase se puede visualizar la grabación con posterioridad (docencia asíncrona) tantas veces como sea necesario para entenderla.
  • Exámenes en formato digital que puedan realizar en un periodo determinado, con varios intentos y teniendo luego la retroalimentación que contribuye a mejorar en el aprendizaje. Así, los estudiantes pueden calibrar su nivel de asentamiento de los conocimientos. Además, los docentes pueden ver cuáles son los puntos fuertes y débiles de sus estudiantes para reforzar aquellos conceptos o procedimientos de resolución que no estén claros. En este sentido, la herramienta de exámenes de PoliformaT ofrece un amplio abanico de posibilidades, desde preguntas tipo verdadero o falso, hasta preguntas numéricas…

¿Qué significa para vosotros esta distinción?

Para nosotros implica que se ponga en valor la adaptación de labor docente a las necesidades de los estudiantes así como a las circunstancias del momento. Es evidente que los tiempos cambian y, como profesores, debemos buscar los recursos para estar a la altura.

Por ello, debemos ser capaces de formar a los egresados de la manera más eficiente y operativa posible para que su rendimiento laboral también lo sea. Que la universidad nos lo reconozca, nos parece una buena manera de incentivar al profesorado para que se motive en mejorar su forma de enseñar.

¿Es útil para los alumnos esta metodología?

Pensamos que sí, porque las encuestas de satisfacción de los estudiantes así lo indican y los testimonios recogidos, también lo corroboran.

¿Qué ventajas obtienen los alumnos frente al sistema de aprendizaje tradicional?

En nuestra opinión, la organización del material docente en formatos interactivos, atractivos y que se pueden abordar en relativamente poco tiempo, hace que el aprendizaje sea más ameno.

Como resultado, los estudiantes se sienten más motivados para ir avanzando en el desarrollo de la asignatura. Además, la posibilidad de ver varias veces la explicación de un concepto o la resolución de un caso práctico, por disponer de la grabación, facilita sin duda su comprensión.

¿Se va a seguir utilizando esta metodología cuando todo vuelva a la normalidad?

Sí. Como hemos comentado, esta metodología empezó a utilizarse hace casi ya una década y, como vemos que da buenos resultados, vamos generando más materiales docentes.

¿Los alumnos la valoran? ¿Qué os han comentado?

Sí que la valoran. Han sido varios alumnos los que nos han expresado su agradecimiento por haberles dado clase en el horario establecido durante la primavera de 2020 a través de Teams, así como por los materiales docentes facilitados.

Prueba de ello, es el testimonio que nos hizo llegar nuestro alumno José Moscardó: “Me he sentido muy acompañado, acogido y con material de calidad”.

Además, nuestros alumnos, Pere Solera y Marc Furió, nos transmitieron que las grabaciones les ayudaban a repasar los conceptos que no tenían muy claros, los test de verificación les preparaban para entender la teoría, en los artículos docentes había mucha información que les servía para abordar las cálculos y con los vídeos de las prácticas de laboratorio entendían mejor el montaje.

¿Mejora la relación alumno-profesor?

Mucho, porque los alumnos son conscientes del grado de implicación de los docentes en su avance en el aprendizaje. Les facilitamos nuestra expresión oral, es decir, nuestra voz (no sólo en directo, sino que disponen de ella para escucharla tantas veces como lo necesiten) y nuestra expresión escrita, con los artículos docentes. En nuestra opinión, es un gran avance respecto a proporcionarles sólo las diapositivas de los temas explicados.

¿Les prepara mejor para el desempeño profesional?

Esperamos que así sea. Para tener éxito en el mundo laboral, hay que ser resolutivo y tratar de transmitir lo mejor posible. No siempre la comunicación verbal es nuestra mejor capacidad, por lo que saber transmitir bien en un informe, también es importante. Con estos recursos docentes, consideramos que, de forma indirecta, estamos reforzando su capacidad de expresarse de forma “eficiente” con recursos tecnológicos que implican la comunicación verbal y/o la escrita.

¿Consideras que es un buen sistema para otras asignaturas?

Por supuesto. Esta metodología se puede aplicar a cualquier asignatura.

Marc López: «Las prácticas son fundamentales para entender la magnitud de la ingeniería forestal»

Marc López es estudiante de segundo curso del Grado en Ingeniería Forestal y del Medio Natural de la EAMN. E n el transcurso de este año ha realizado, junto con sus compañeros, un viaje de prácticas a Cataluña, organizado por el profesor Eduardo Rojas.

Marc nos ha contado todo lo que ha aprendido en este viaje y por qué las prácticas son tan importantes para los alumnos de ingeniería forestal.

Marc, ¿en qué consistió este viaje de prácticas?

El viaje de prácticas consistió en ir a visitar un mundo diferente en el ámbito forestal respecto al que podríamos encontrar aquí en la Comunitat Valenciana. Pudimos observar diferentes maneras de trabajar, diferentes tratamientos y diferentes especies, comparándolas con las que tenemos aquí.

Es algo muy útil, ya que permite darte cuenta de las grandes diferencias que podemos encontrar en la vegetación en función del clima.

¿Cuántos alumnos fuisteis?

Seríamos unas 30 o 35 personas. La preocupación por el coronavirus ha provocado que muchos estudiantes interesados en asistir hayan decidido no acudir, finalmente, por prevención. Afortunadamente, parece que esta situación sanitaria terminará pronto, por lo que para el año que viene cabría esperar que prácticamente la totalidad de los matriculados asistiesen a las prácticas.

Realización de un clareo para la mejora de la masa forestal

¿Se realizan estas prácticas todos los años?

Sí. Se realizan todos los años, a excepción del curso 2019-2020 por el motivo que todos conocemos (a estos alumnos se les ofreció la posibilidad de acudir este año, y muchos tomaron esta vía). En principio, todo aquel que curse la carrera tendrá la oportunidad de realizar las diferentes prácticas que ofrece el grado.

¿Qué habéis aprendido?

En muchos casos, es la primera toma de contacto con profesionales de la materia, cosa que puede orientarte sobre las salidas laborales que ofrecen los estudios que estás cursando.

Otro apartado muy interesante es el entender y asimilar diferentes conceptos que se dan en las clases teóricas, pero que no es hasta que las ves en el campo cuando realmente llegas a comprender de qué trata todo aquello sobre lo que nos estamos formando.

Para este temario, las prácticas son fundamentales. Podrías aprobar sin ellas, pero no puedes hacerte una idea de la magnitud de la ingeniería forestal si no estás ahí presente, viendo y comprendiendo en campo cómo suceden los diferentes aspectos que se comentan durante las clases de teoría de aula.

Viaje a Cataluña para observar diferentes gestiones de monte

¿Qué destacarías de estas prácticas?

La complejidad de su propia realización, puesto que dependemos de que una gran variedad de profesionales con experiencia en la materia y con obligaciones nos reserven parte de su tiempo (tanto laboral como social) para explicarnos aquellos aspectos en que ellos son profesionales, por el hecho de que han dedicado su vida a ello.

El compromiso de estas personas siempre es algo que se agradece. La gran cantidad de profesionales con los que nos encontramos, que nos explican qué han estado haciendo y de qué trata su trabajo, a los que podemos preguntar dudas sobre esa materia que tanto conocen, desde luego es para mí el punto a destacar de las prácticas.

¿Te ha resultado útil este viaje de cara al desempeño real de tu profesión?

Por supuesto. Poder observar de primera mano a diferentes trabajadores cercanos al ámbito de estudio en el que uno se encuentra siempre es positivo. Te puede abrir oportunidades y posibilidades que sin acudir a las prácticas no te podrías haber planteado.

En mi caso sirvió para conocer en qué aspectos del mundo forestal podría estar interesado para desempeñarme profesionalmente una vez acabe los estudios.

¿Por qué las prácticas son tan importantes en el ámbito forestal?

Porque si te vas a adentrar dentro del mundo forestal tendrás que adquirir conocimientos y estar en contacto con él para conocerlo a fondo. Las prácticas son fundamentales en este ámbito.

Visita parcelas tratadas con diferentes tratamientos de claras

¿Por qué has elegido ingeniería forestal como profesión?

En mi caso, elegí la doble titulación de ingeniería forestal y ciencias ambientales porque tenía la intención de dedicar mi vida a la protección de los bosques y del medio ambiente, y con ello tratar de mejorar la calidad de vida de las personas y de garantizar la mejor posible a las futuras generaciones.

¿Cuál es la aportación de los ingenieros forestales a la sociedad?

Los ingenieros forestales tienen grandes conocimientos que pueden ofrecer a la sociedad. La gestión, tratamientos y mantenimiento de las masas forestales; el control y prevención de incendios; el cuidado del medio ambiente; la protección y preservación de espacios; la restauración de espacios degradados; gestiones públicas y privadas. Entre muchas otras aportaciones que se van a ir sumando en el futuro por los grandes cambios que está viviendo nuestro mundo.

¿Crees que es una profesión que hay que poner en valor?

Por supuesto. Más ahora que nunca, debido a los grandes cambios que se esperan en el futuro en cuanto a revolución verde y la apuesta por energías renovables y una economía circular.

Este año ya vas a pasar a tercer curso, ¿qué planes de futuro tienes?

Ahora mismo estoy muy centrado en los estudios. Mi intención es hacer un tercer curso correcto en el que pueda culminar prácticamente los conocimientos que requiere la profesión forestal. Después haré otros dos años a gran nivel en ciencias ambientales que complementen aquellos aspectos que asimilé en la ingeniería forestal y con ello quiero hacer dos muy buenos TFG.

Tras acabar la doble titulación me gustaría seguir formándome, mi idea es realizar el Máster de Ingeniería de Montes. Una vez terminados mis estudios me encantaría poder dedicarme a cualquiera de los aspectos que he comentado como fundamentales en las aportaciones que pueden ofrecer los ingenieros forestales a la sociedad. Sin embargo, aún queda mucho para el ámbito profesional, en el que se pueden abrir muchas puertas.

¿Aconsejas esta titulación a los jóvenes que están ahora decidiendo su futuro? ¿Por qué?

Sí. Es una titulación transversal que gusta tanto a aquellas personas más metidas dentro del mundo forestal como a aquellas personas más concienciadas con el medio ambiente.

Es una carrera en la que hay que trabajar y dedicarle horas de esfuerzo, pero conforme pasan los cursos te vas dando cuenta de la correcta elección que tomaste cuando te matriculaste.

Lo importante, al fin y al cabo, es que te guste el mundo forestal y sus salidas profesionales, puesto que estos estudios te permitirán introducirte de lleno en ese mundo, y será en él donde te tendrás que mover una vez hayas concluido la etapa universitaria.

La metodología del aprendizaje-servicio desarrolla competencias transversales en los alumnos

La metodología del aprendizaje-servicio (ApS) consiste en implicar al alumnado para realizar un servicio comunitario como un medio para adquirir los conocimientos de la asignatura. 

Esta metodología, utilizada por la profesora de la Escuela, Françoise Olmo, ha sido reconocida por la CESPIME como Buenas Prácticas Docentes en la convocatoria A+D 2020 impulsada por el Vicerrectorado de Estudios, Calidad y Acreditación y el Vicerrectorado de Recursos Digitales y Documentación de la UPV.

En esta entrevista, Françoise Olmo nos cuenta cuáles son sus beneficios y por qué gusta tanto a los alumnos.

Françoise, ¿en qué consiste la metodología del aprendizaje-servicio?

La metodología del aprendizaje-servicio implica al alumnado en la realización de un servicio comunitario como un medio para adquirir los conocimientos de la asignatura.  En nuestro caso concreto, consiste en elaborar productos sencillos y útiles relacionados con la formación de cada alumno para ayudar a los burkineses a vivir mejor su día a día.

La realización de los proyectos orquestados por los propios alumnos se efectúa en inmersión completa en lengua francesa mediante la colaboración de estudiantes Erasmus francófonos e intercambios vía Whatsapp con los voluntarios, becarios Meridies, en Burkina Faso.

¿Cuánto tiempo la llevas utilizando y cuántos alumnos han pasado ya por ella?

Inicié esta metodología en el curso 2013-14 pero los proyectos con Burkina Faso empezaron durante el curso académico 2014-15. Calculo que desde entonces, un centenar de estudiantes españoles y franceses habrá participado.

¿Cuál es la ventaja de esta metodología para los alumnos?

El ApS tiene muchas ventajas porque forma parte de las pedagogías inclusivas. Ayuda, por sus características, a superar los bloqueos de expresión de cualquier tipo, falta de conocimiento o timidez, estimula la motivación intrínseca y desarrolla las competencias transversales. Todo ello, prepara a los alumnos para su futuro laboral.

Asimismo, facilita la interacción, el trabajo en equipo, el aprendizaje en acción, la reflexión y forma a los alumnos en valores cívicos por el servicio o ayuda aportada. La fuerza del ApS radica en esta formación ciudadana. Cultiva en los alumnos los valores de respeto y apertura al prójimo, asistencia solidaria a los más desfavorecidos y la importancia de participar en tareas de interés general.

¿Por qué se ha elegido Burkina Faso para este proyecto?

La elección de este país es debida fundamentalmente a que es un país francófono, pero la idea de realizar proyectos ApS con Burkina Faso nació durante el curso académico 2014/2015 gracias a un convenio firmado por el profesor de la EAMN, Daniel Vidal, y la Asociación para la Promoción de la Mujer de Gaoua (APFG) en el que participé como traductora.

El objetivo de este convenio fue capacitar a mujeres en la construcción y manejo de deshidratadores solares. La deshidratación de los alimentos permite disfrutar de frutas y verduras de temporada durante todo el año y sobrevivir a las lluvias.

Los proyectos desarrollados en la clase de francés tienen como propósito ayudar a los burkineses a vivir mejor cada día y dar respuesta a sus necesidades reales. Su vida es una lucha diaria y la mortalidad infantil de los menores de cinco años, aunque en reducción constante, sigue siendo alta.

Burkina Faso se encuentra entre los países que producen menos riqueza per cápita. Por tanto, la situación expuesta enfrenta a los grupos de estudiantes con problemas reales.

¿Cómo han respondido los alumnos ante este reto?

Al principio, sorprendidos por la metodología que difiere mucho de una clase de lengua extranjera a la que suelen estar acostumbrados. Pero enseguida se han interesado y puesto a trabajar. Han intercambiado conocimientos, se han mostrado muy creativos y han sabido criticar las propuestas para adaptarlas mejor a las necesidades de los burkineses.

Este proyecto ha permitido a los alumnos conocer otras realidades y contribuir a luchar contra problemas como la pobreza o el hambre.

¿Has visto motivación entre los alumnos por desarrollar este tipo de proyectos relacionado con su profesión?

Sí, la motivación de los alumnos en este tipo de proyecto se percibe en varios aspectos por el desafío en el que se encuentran. La situación planteada es real, conocen a las personas para quienes van a realizar el producto, saben que tienen el tiempo contado para realizarlo y para conseguirlo debe utilizar conocimientos adquiridos en su formación, pero también deben investigar y adquirir otros. Además, el hecho de trabajar con estudiantes de otras nacionalidades les estimula. Se involucran desde el primer minuto. 

¿Se fomenta el trabajo en equipo en este tipo de proyectos?

El trabajo en equipo es la base de este tipo de proyectos. Generalmente, los estudiantes trabajan en grupos de cuatro: dos nativos y dos aprendientes de la lengua francesa. La mezcla de nacionalidades presentes estimula el aprendizaje y lo dinamiza. Los proyectos se logran colaborando en equipo. Deben compartir, escuchar opiniones diferentes a las suyas, desarrollar su creatividad y dar solución a la situación expuesta.

También participan estudiantes erasmus francófonos. ¿Cuáles son los beneficios para estos alumnos?

Los beneficios para estos estudiantes Erasmus francófonos son los mismos que para los nuestros. Están encantados de poder conocer a alumnos españoles y trabajar con ellos. Están en el centro del aprendizaje, adquieren conocimientos, desarrollan competencias transversales, valores cívicos y dan servicio a una comunidad.

Trabajan en equipo, interaccionan, discuten las ideas y la confección de los productos, adquieren conocimientos tanto sobre la cultura española como sobre el modo de vida y la cultura de otro país francófono.

Y los alumnos becarios de Burkina Faso, ¿qué beneficios han obtenido al participar en este proyecto?

Han profundizado en el aprendizaje de la lengua francesa puesto que han presentado a la clase en este idioma el país, así como todos los trabajos que han realizado allí. Han trasladado los resultados de los proyectos realizados por el alumnado a los burkineses y vivido allí una experiencia inolvidable.

Se han formado como profesionales en contacto con la realidad, dirigiendo proyectos y llevándolos a cabo solucionando imprevistos y adaptándose en cada momento. Y, sobre todo, se han quedado con el afecto y el agradecimiento mostrado por los autóctonos y han vuelto preparados para su vida profesional, más comprensivos y solidarios si cabe. 

¿Qué proyectos han presentado los alumnos? Cuéntame un poco de cada uno.

Los proyectos presentados son muy variados. Hay que tener en cuenta que en las asignaturas transversales los estudiantes pueden provenir de cualquier centro. Y cada año se deben adaptar los productos a los intereses del alumnado presente en el aula y a las necesidades manifestadas por los burkineses.

Los grupos de ingeniería agronómica trabajaron en torno al neem que es un árbol tropical con virtudes excepcionales. Se puede utilizar en alimentación, medicina y cosmética. Crece en todas partes de Burkina Faso y es fácilmente accesible para los habitantes. El neem, además, tiene muchas propiedades insecticidas, nematicidas, antifúngicas y fertilizantes del suelo.

Realizaron insecticida líquido para los cultivos y en polvo para ahuyentar las termitas que devastan las vigas de madera de las escuelas, pasta de dientes para combatir las caries, pero también papilla infantil a base de moringa y pasta de fruta con harina de niebé con el fin de ayudar a pasar el período de lluvia.

¿Son proyectos que ya podrían desarrollarse a nivel profesional?

Son proyectos que están pensados para atender unas necesidades precisas para mejorar la vida cotidiana de los burkineses, adultos y niños, sin coste alguno. No están pensados para ser producido por empresas. Sin embargo, mediante estos proyectos los estudiantes trabajan las 13 competencias transversales que la UPV demanda garantizar en los expedientes académicos de sus egresados. 

El saber actuar con los compañeros para pensar en un producto para resolver alguna necesidad detectada atendiendo a las realidades de cada situación y dentro del plazo estipulado, sí que es aplicable y demandado a nivel profesional.    

El reciclaje y la sostenibilidad son muy importantes en este proyecto, ¿cómo se han integrado en los proyectos de los alumnos?

En realidad, el reciclaje y la sostenibilidad son temas de interés hoy en día para las empresas y la sociedad. La idea de trabajar estos temas surgió de las conversaciones con los voluntarios Meridies que se encargaban de enviarnos fotos del paisaje con el fin de que apreciáramos su ecosistema y pudiéramos pensar en productos viables, útiles, fáciles de elaborar y con coste cero.

Los materiales seleccionados debían estar disponibles en el país para todos los habitantes. Los grupos de ingeniería industrial decidieron confeccionar productos a base de plástico para recuperar las bolsas de agua que abundan por la naturaleza.

En efecto, las bolsas de plásticos se utilizan para distribuir agua y terminan arrojadas en el paisaje. Realizaron, entre otros productos, instrumentos de música y juegos para las escuelas primarias, zapatos y bolsos trenzados para que las asociaciones de mujeres los pudieran confeccionar y vender.

Los alumnos que realizan esta metodología, ¿se interesan luego por viajar a estos países para ayudar mediante su profesión?

Sí, de hecho, una de los estudiantes que participó en la elaboración de la pasta de fruta a base de niebé, solicitó una beca al Centro de Cooperación al Desarrollo y se marchó al año siguiente a Burkina Faso. Pasó de realizar el proyecto en clase a vivir con los burkineses. Nos informaba sobre el país, la vida cotidiana, los trabajos que realizaba como la colocación de placas solares en hospitales para que pudieran operar en cualquier momento y en las escuelas para aprovechar más las horas del día.  

Además de aprender francés, ¿crees que esta metodología ayuda a crecer personal y profesionalmente a los estudiantes y les prepara para ser más solidarios en este mundo?

Estoy convencida de ello. Los estudiantes reciben feedback de sus productos y agradecimientos. Se sienten útiles, están orgullosos de haber superado el reto de construir un producto en tan poco tiempo y contentos de haber ayudado a los burkineses. Además, forman lazos de amistad con personas de culturas diferentes y viven experiencias que les permiten entender y practicar la solidaridad. 

Finalmente, ¿recomiendas esta metodología para otras asignaturas?

Por supuesto, no solamente para otras asignaturas de lenguas con otros países sino también con asignaturas de ingeniería, de proyectos.  Sería interesante llevarla a cabo contando con una colaboración interdisciplinar.

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