Mario González: “Alimentar a una población que crece exponencialmente, aumentando la sostenibilidad del sistema, va a ser el reto del siglo XXI”

Mario González, estudiante de nuestra Escuela, ha participado en la 3ª edición del Youth Ag-Summit, en la que 100 jóvenes brillantes de todo el mundo se reunieron para afrontar el mayor reto de la humanidad: cómo alimentar a una población  creciente de forma sostenible.

Organizado por Bayer, la cumbre tuvo lugar en Bruselas (Bélgica) y hasta allí viajaron, en octubre, los representantes de cada país. Los dos representantes españoles, Mario González y Carla Espinós, pertenecen a nuestra escuela.

El proyecto que presentó Mario se basa en la reducción del desperdicio alimentario mundial. He hablado con él y nos ha contado lo que ha supuesto esta experiencia en su vida tanto personal como de estudiante y futuro profesional.

 

1 Mario, ¿Cómo te enteraste de la existencia del Youth Ag-Summit?

A través del e-mail de la UPV.

2 ¿Por qué decidiste a participar?

Me pareció una gran oportunidad para compartir mis pensamientos sobre seguridad alimentaria y, sobre todo, una gran experiencia en caso de ser elegido.

3 ¿En qué consiste tu proyecto?

Basé  mi redacción en dos líneas distintas. La primera fue cómo el big data va a ser una herramienta muy útil para reducir el desperdicio alimentario. Gracias a los envases inteligentes y a una cadena alimentaria mucho más interconectada, los gobiernos van a tener mas capacidad de actuar holísticamente, sobre todo, en aquellos puntos donde se produce más desperdicio (llevando a cabo acciones comos sanciones a supermercados, etc.).

La segunda consistió en un breve análisis sobre la cantidad de carne que se consume en la Unión Europea y las implicaciones de sostenibilidad medioambiental que este consumo supone. A continuación, expliqué posibles fuentes de proteínas alternativas (vegetales, algas, insectos, etc.) y cómo la PAC debe impulsar estas nuevas fuentes.

Bayer

Mario junto con Carla, la otra representante de España.

4 Ser uno de los dos seleccionados de España, ya es ser ganador. ¿Qué te ha aportado participar en este encuentro a nivel nacional?

A nivel nacional, me ha permitido conocer a representantes de Bayer  y a Carla, mi compañera, además del orgullo de representar a tu país en un evento internacional.

5 ¿Y a nivel internacional? 

En sí mismo, el evento fue una experiencia inolvidable, pero, además, me ha permitido desarrollar una networking a nivel global que me será muy útil en el futuro.

7 ¿Qué has podido aprender que nunca hubieras aprendido en el aula?

Puntos de vista muy diferentes acerca de un mismo problema, ya que los problemas de la agricultura a los que se enfrenta cada región o continente son muy diferentes.

8 ¿Por qué recomiendas participar en este tipo de encuentros?

Por todo, por la experiencia, por el networking, por la diferenciacion que supone para tu propio currículum, etc.

Bayer

Mario junto con representantes de otros países.

9 ¿Crees que lo que has aprendido te prepara mejor para tu futura inserción laboral?

En cierta medida, durante el evento trabajas con gente de muchas nacionalidades. Además, conoces de primera mano historias de emprendedores de todo el mundo que te dan una bocanada de inspiración.

10 ¿Cuáles son tus planes profesionales  para cuando acabes tus estudios?

Todavía es un futuro incierto. Ahora mismo estoy todo el año de movilidad en Europa y Asia. Una vez acabe, no sé si querré continuar en la universidad con un perfil de investigador o emprender. Cada opción supone renunciar a unas oportunidades diferentes y todavía no sé que será de mi vida.

11 Tu profesión tiene una gran responsabilidad en el hecho de tener que alimentar a la población. ¿Cómo animarías a otros jóvenes a decidirse por esta titulación?

Alimentar a una población que crece exponencialmente, aumentando a su vez la sostenibilidad del sistema va a ser el reto del Siglo XXI. Además, este campo, al igual que muchos otros, como Ia medicina, va a tener unas oportunidades de innovación nunca vistas gracias al desarrollo de la biotecnología. Por lo que, además de tener trabajo asegurado, las oportunidades de desarrollar nuevos proyectos y/o emprender serán muy altas.

Donames gana el Premio ACTA/CL al Desarrollo de Nuevos Productos Alimenticios 2017 con una innovadora mousse de aloe vera y flores

Una innovadora mousse de aloe vera y violetas ha llevado al jurado del Premio ACTA/CL (Asociación de Científicos y Tecnólogos de Alimentos de Castilla y León) al Desarrollo de Nuevos Productos Alimenticios 2017, a otorgar el primer premio al  equipo Donames, formado por estudiantes del Grado en  Ciencia y Tecnología de los Alimentos de nuestra Escuela.

Donames, perteneciente a Fornejant Ciencia, se presentó con este nuevo producto a este concurso, que se celebró en octubre, en el marco del II Congreso Nacional de Jóvenes Investigadores en Ciencia, Ingeniería  y Tecnología de los Alimentos (JICITA 2017).

Donames convenció al jurado con una de las variantes de su producto CALOE, una mousse de aloe vera  y flores, con un sabor totalmente innovador, bajo en calorías y elaborado con bebida de soja, por lo que es apto para veganos, personas intolerantes a la lactosa y también para celíacos. Además, el aloe vera aporta nutrientes a este alimento.

El equipo Donames, formado por Ana Ortí, Alicia Andrés, Pablo Fernández, Adrián Hernández y Jorge Giménez, considera que su éxito no ha tenido lugar sólo por la gran innovación de su producto alimenticio, sino también porque fue el único equipo que llevó hecho un plan económico y un plan de marketing de su producto.

Como nos explica Ana, portavoz de Donames,  “nosotros hemos dado un paso más y hemos llevado al concurso un prototipo de start-up. Sabemos que nuestro producto tendría una buena aceptación en el mercado y no queremos que se quede en un cajón. Estamos dispuestos a comercializarlo, aunque aún tenemos que valorar de qué manera”.

CALOE es un postre muy especial que se presenta en cuatro sabores: violetas, rosas, azahar e ylang ylang. Para el concurso, los estudiantes eligieron el sabor de aloe vera y violetas, que se sirvió fresco y  muy apetecible, con lo que la cata resultó un éxito.

“Además, al ser hipocalórico, CALOE es un placer que te puedes permitir. Se trata de un producto indulgente, es decir, tomando una baja cantidad del mismo, te sientes saciado. Esto, junto con su bajo aporte calórico, hace de CALOE un postre placentero y apto para cuidar la línea. Además, tiene un sabor totalmente innovador, ya que, de momento, no existen postres elaborados a base de flores”, explica Ana.

innovacion alimentos

Donames, que ya había quedado finalista en Ecotrophelia España,  recomienda participar en este tipo de proyectos porque “ganes o no un concurso, pones en práctica todo lo que has aprendido en clase y te pones en contacto con la realidad laboral a la que luego nos tendremos que enfrentar. Ha sido una gran experiencia de la que hemos aprendido mucho y hemos salido reforzados como equipo”.

Así pues, todavía le queda mucho por hacer a Donames y esperamos poder comprar pronto en el mercado su mousse de aloe vera y violetas, un placer que nos podremos permitir.

Los egresados de los Grados en Ingeniería de la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Agronòmica i del Medi Natural obtienen la denominación de European Engineer

La Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Agronòmica i del Medi Natural ha recibido la acreditación internacional con  sello EUR-ACE® para las titulaciones de Grado en Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural y de Grado en Ingeniería Forestal y del Medio Natural de la Universitat Politècnica de València (UPV).

El sello EUR-ACE® es un certificado concedido por una agencia autorizada por la European Network for the Accreditation of Engineering Education (ENAEE)  a una universidad respecto a un título de ingeniería evaluado según estándares definidos, de acuerdo con los principios de calidad, relevancia, transparencia, reconocimiento y movilidad en el ámbito europeo.

Los criterios EUR-ACE® abarcan todos los perfiles y disciplinas de la ingeniería. Esto significa que los graduados de títulos con sello EUR-ACE® pueden denominarse a sí mismos Graduado EUR-ACE®. Así, la Federación Europea de Asociaciones Nacionales de Ingeniería incluye automáticamente los títulos con sello EUR-ACE® en su directorio de programas de Ingeniería que cumplen los requisitos académicos para recibir la denominación de European Engineer.

Sello EUR--ACE

El sello EUR-ACE® está internacionalmente muy valorado e identifica programas de ingeniería de alta calidad en Europa y más allá de sus fronteras, y facilita tanto la movilidad académica como la profesional de los egresados.  El sello además asegura que los graduados cuentan con el nivel satisfactorio de competencias y reúnen los requisitos de calidad fijados por la profesión. Además, el sello facilita la entrada, por parte del graduado, a másteres con el sello EUR-ACE® y a los programas europeos de doctorado.

En el caso de España, la agencia autorizada para otorgar este reconocimiento es la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación, en colaboración con el Instituto de Ingeniería de España, que es la Federación de Asociaciones de Ingenieros que desarrollan su actividad en las diversas Comunidades Autónomas del Estado, tanto en el ámbito privado como el público.

Cabe destacar que menos del 10% de las titulaciones de ingeniería cuentan con este sello en España. Además, en el ámbito de la ingeniería agroforestal hasta el momento sólo cuenta con esta distinción el Grado en Ingeniería Forestal y del Medio Natural de la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Agronòmica i del Medi Natural de la UPV. En el ámbito de la ingeniería agroalimentaria, sólo cuentan con esta distinción además del Grado en Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural de la UPV, y los Grados de Ingeniería Agroalimentaria de la Universidad Pública de Navarra y la Universidad Politécnica de Madrid.

A nivel práctico, María Vargas, subdirectora Jefa de Estudios de la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Agronòmica i del Medi Natural, explica que “este reconocimiento garantiza a los egresados de los grados en ingeniería que su titulación va a ser reconocida a nivel Europeo”.  Pero no sólo eso, “este sello va a potenciar la inserción laboral de los egresados de la Escuela en Europa. El sello EUR-ACE® además, ayudará a la Escuela a mantener sus buenas relaciones con  el sector empresarial tanto a nivel nacional como europeo”.

 

“La alimentación en spray tiene mucho futuro”

Puri García es socia fundadora  de Food Desing y una de las mujeres investigadoras que han participado en  la European Reserchers’ Night, un proyecto promovido por la Comisión Europea que pretende mostrar la parte más humana de la investigación, que se celebró el pasado viernes en Valencia.

Food Desing fue la ganadora de los Premios Pascual Startup 2017, en la modalidad de Salud y Nutrición, con UpCake, un innovador bizcocho en forma de spray. Hemos hablado con Puri García, socia fundadora de esta spin off de la UPV y profesora de la EAMN, y nos ha contado cuál es ahora el reto de Food Desing.

¿Qué supone para Food Desing haber ganado los Premios Pascual Startup 2017?

Haber ganado el premio Pascual StartUp 2017 supone un impulso porque te refuerza, ya que son muchas horas las que dedicas al trabajo docente y de investigación, pero también tratando de hacer transferencia de conocimiento. Cuando presentas tu propuesta a un concurso como este y entre las 150 propuestas que había en la modalidad de Nutrición y Salud, te eligen como ganador, indica que lo estamos haciendo bien. Para nosotros, en un aval importante que quien nos haya elegido sea una empresa como Pascual, que tiene un concepto muy renovado de la innovación, ya que confían en la innovación disruptiva, es decir, en cosas que no tienen  nada que ver con los productos lácteos  que es a lo que ellos se dedican tradicionalmente.

¿Qué es lo que más os ha gustado de lo que os dijo Pascual?

Pascual nos ha dicho muchas cosas interesantes, pero la más importante es que UpCake es un proyecto muy innovador con muchas posibilidades no sólo como bizcocho. Esto es algo que nosotros pensamos también, que la alimentación en spray tiene mucho futuro incluso para personas con patologías como la obesidad porque tienes mucho volumen y poca masa, o para personas que  tienen problemas de deglución.

 

premios pascual startup

Upcake combina perfectamente tanto con sabores dulces como salados.

¿Cuál es el reto que tenéis ahora?

El premio consta de una parte económica que siempre es un incentivo para ayudar en el proyecto, pero el verdadero reto es lanzar el producto al mercado. Ya hemos hecho las pruebas industriales y han salido muy bien, y también hemos buscado varias empresas que podrían producirlo.

Así que ahora el reto es, con la ayuda de Pascual, con el mentoring, con sus posibilidades de ayudarnos a desarrollar lo que nos falta del modelo de negocio, ir adelante y tratar en un plazo breve de tiempo, de hacer un primer lanzamiento para saber si realmente es un producto que funciona en el mercado.

A nosotros nos parece que sí, a los consumidores que se lo hemos dado a probar también les ha gustado, pero hay que comprobarlo.

¿A qué público va dirigido UpCake?

En principio, lo pensamos para la hostelería porque facilita la vida de los cocineros, ya que ellos hacen este tipo de productos, pero es laborioso y cuesta tiempo.  UpCake lo que hace es democratizar la alta cocina y regalarles tiempo, se lo damos hecho.

Y a partir de aquí, pensamos que también sería muy útil para el hogar, sobre todo, para personas sin tiempo para cocinar. El valor añadido de este producto es que te facilita la vida y además es saludable. Tiene menos densidad calórica que un bizcocho tradicional, ya que no necesita azúcar. Y además, hay otras muchas posibilidades que puede dar el producto desde el punto de vista de la salud y que tenemos que estudiar.

Así pues, tenemos varios perfiles de posibles consumidores del producto. Y también estamos estimando diferentes canales de venta como el online, que cada vez está más en auge.

¿Cuáles son las principales ventajas de UpCake?

Vamos a facilitar la vida del consumidor. Primero, del chef de gama media que quiere ofrecer calidad, incluso un producto personalizado. Le regalamos tiempo, le abaratamos los costes, Esto ya es una ventaja. Y también vamos a facilitar la vida a otros perfiles de consumidor, como por ejemplo, las madres, que pueden dar a los niños para merendar un producto dulce pero sano. En un volumen de una magdalena tenemos menos peso y la densidad calórica es más baja. Es un producto de indulgencia, te lo puedes comer porque tiene menos calorías.

UpCake también ofrece otras ventajas: Es un producto de consumo fácil, rápido, cómodo, instantáneo, indulgente. Y además puedes trabajar sobre su perfil nutricional y reducir las calorías, los azúcares, la cantidad de grasa… También podemos hacerlo salado, por ejemplo, bizcocho de zanahorias, de brócoli, espinacas y es una forma de presentar un plato a los niños. Con un spray y un microondas, les ofreces preparar la merienda y lo pasas bien y meriendan sano. Mediante el juego, podemos introducir sabores nuevos, texturas… Y además, está muy bueno porque es el sabor de una magdalena de chocolate de toda la vida. Pero casi sin masticar porque se deshace en la boca.

Entonces, ¿nos recomiendas sustituir la magdalena tradicional por Upcake?

UpCake es una oferta más que puede estar en el mercado y que compite con el resto. Los productos alimentarios compiten mucho entre ellos porque su vida útil suele ser muy corta.

Cada día se lanzan productos nuevos al mercado que a veces se retiran al poco tiempo. Puedes elegir o no hacerlo porque nadie te asegura el éxito, pero yo creo que es enriquecedor por el proceso de creación, el aprendizaje de haber hecho un modelo de negocio, cómo se gestiona  una empresa, hacer cosas que en tu día a día como docente ni se te ocurren o superar pruebas como defender en público tu proyecto.

Yo preparo a mis alumnos para Ecotrophelia y les digo lo que tienen que decir. Y ahora era yo la que estaba delante de un jurado. Es una experiencia enriquecedora.

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Upcake de chocolate.

¿Cuál es el proceso para que UpCake pueda llegar al mercado?

Hay varias opciones, pero lo ideal es lanzar el producto desde nuestra empresa Food Desing y buscar una empresa comaker que tenga las instalaciones para la producción en grandes cantidades que necesitamos para que el producto esté en el mercado. Y también habría que buscar un distribuidor.

El hecho de haber ganado este premio nos permitiría utilizar el canal de comercialización de Pascual, si queremos, o buscar otros.

Lo importante es que, al final, hemos hecho una transferencia de conocimiento  y o bien montamos nosotros el resto de la infraestructura  empresarial o bien, cedes la estructura empresarial a otro, o parte y parte, alguien que produzca, alguien que distribuya y tú les cedes la idea.

Estamos valorando todas las opciones, pero lo que tenemos claro es que UpCake saldrá al mercado. Sin riesgo no hay éxito, así que sea como sea, vamos a seguir adelante.

 

 

 

Francis Mojica, un quijote de la ciencia

La Universitat Politècnica de València ha investido  doctor honoris causa al científico Francisco J. Martínez Mojica durante el acto de apertura del curso 2017-2018, a propuesta de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural.

Profesor de Fisiología, Genética y Microbiología de la Universidad de Alicante, Martínez Mojica fue el primero en determinar la existencia de las secuencias CRISPR (Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Interespaciadas, en sus siglas en inglés).

Compartimos íntegro el discurso de investidura de Francis Mojica: 

Cuando me comunicaron que iban proponerme para la concesión del grado de doctor honoris causa por la Universidad Politécnica de Valencia, lo primero que vino a la mente fue “¿cómo ha podido ocurrir?”

El afrontar la redacción de este discurso de aceptación, me llevó a hacer un repaso retrospectivo desde mi infancia, en busca de una explicación. Este análisis personal es lo que les voy a relatar a continuación. Como podrán comprobar, el que me encuentre en esta tesitura, no era ni mucho menos previsible.

Aunque hasta llegar a la universidad nunca había suspendido un examen, tampoco era un estudiante de sobresalientes; los justos para obtener medias de notable que compensaron los aprobados en las asignaturas que resultaban más tediosas. Más dado a comprender que a memorizar, las muchas horas de estudio permitieron superar mis carencias para aprender, sobrellevando incluso las inevitables distracciones de la adolescencia. Así conseguí llegar a la Universidad, para cursar la Licenciatura de Biología, la opción que más me atraía desde niño, por tratarse de la ciencia que estudia a los animales y plantas, y porque, a priori, parecía no ser una carrera demasiado complicada, que podría entrar dentro de mis posibilidades.

Pero aquí sí que suspendí un examen, de física en primer curso, descuido que me sirvió de toque de atención: la universidad no era el instituto, había que esforzarse aún más. A partir de ahí, empecé a disfrutar de verdad con las maravillas que nos contaban en clase y con la lectura de los libros de texto, sobre todo aquellos relacionados con la vida microscópica, la genética y la biología molecular. Era apasionante. Los organismos, desde los más sencillos a los más complejos, están gobernados por el mismo compuesto químico, el ADN, que contiene todas las instrucciones que se requieren para la vida, escritas en un lenguaje universal del que tan solo se conocía lo más básico. Dirigidas por ese guión, las bacterias desarrollan un sinfín de actividades diversas que resultan determinantes para la supervivencia del resto de los habitantes del planeta.

Había acertado de pleno, mi interés por los animales y las plantas me había llevado a descubrir un mundo misterioso que resultaba todavía más atractivo que el macroscópico. Tras obtener la licenciatura, y “servir a la patria” como soldado raso, me dieron esa oportunidad que marca el resto de la vida de un científico; en palabras de Platón, “el comienzo es la parte más importante del recorrido”.

 

Francis Mojica

Mis directores de tesis, Guadalupe Juez y Francisco Rodríguez Valera, quizá confiaron en mis posibilidades, o simplemente se arriesgaron sin tenerlo muy claro, pero se arriesgaron bastante, porque el trabajo que me encargaron constituía el primer estudio de biología molecular que se iba a llevar a cabo dentro del grupo de investigación de Microbiología de la Universidad de Alicante, con toda la rémora que ello significaba. El microorganismo objeto de la tesis no era precisamente la archiconocida bacteria Escherichia coli, para cuya manipulación genética se contaba ya por entonces con multitud de materiales y protocolos optimizados.

Íbamos a estudiar los mecanismos de regulación génica de Haloferax, un microorganismo adicto a la sal. Esta adicción limitaba de manera considerable la utilización de las herramientas y estrategias de análisis molecular estándar. Teníamos trabajo por delante, había que desarrollar nuevos métodos adaptados a las condiciones particulares de este microorganismo, o buscar vías alternativas de estudio cuando las más directas no fueran posibles. Y como no solo de ciencia vive el científico, también había que conseguir financiación.

En la última convocatoria de becas predoctorales del Ministerio a la que podía presentarme, me concedieron una de Formación de Personal Universitario, algo imposible con el nivel de exigencia actual de estas becas, dado que contaba con un expediente de poco más de un siete. El desenlace fue que la tesis se presentó, en tiempo y forma, cuatro años más tarde, y hasta recibió el Premio Extraordinario de Doctorado por las publicaciones que se derivaron de ella. Aunque las conclusiones alcanzadas con el trabajo de tesis no se puedan considerar espectaculares, sí logramos describir varias curiosidades que planteaban cuestiones biológicas para las que no teníamos respuesta.

La más sorprendente de todas ellas fue la detección en el ADN de Haloferax de una región inédita, cuya lectura desveló que en el texto de la vida de este microorganismo acontecía un tartamudeo muy peculiar: un mismo bloque de letras se sucedía a intervalos constantes. Habíamos descubierto las repeticiones regularmente espaciadas que años más tarde bautizaría con el acrónimo CRISPR, tras comprobar que estaban presentes en muchos otros microorganismos. Esta tartamudez de secuencia no parecía ser inintencionada; una pauta de repetición tan regular tenía que ser premeditada.

Aristóteles ya lo apuntaba, “la naturaleza nunca hace nada sin motivo”, y menos algo tan elaborado. Convencido de su relevancia biológica, me marqué como objetivo averiguar cuál era su función. Haciendo gala de una gran irresponsabilidad, promoví la creación de un grupo de investigación con tal fin, en el que se embarcaron inicialmente dos colaboradores, tan brillantes como arriesgados e insensatos, porque aquella empresa no tenía ninguna garantía de éxito. A pesar de ello, estos quijotes de la ciencia permanecieron durante años compartiendo fracasos y frustraciones, en contra del sentido común y de la opinión de los evaluadores de los proyectos de investigación que nos fueron denegados convocatoria tras convocatoria. Pero la recompensa llegó un mes de agosto cuando, en lugar de disfrutar de las playas de Alicante, decidimos sacrificar las vacaciones y seguir en el laboratorio, haciendo experimentos y analizando datos, hasta que llegamos a la conclusión de que las CRISPR actúan como un mecanismo que protege a las bacterias frente a invasores que comprometen su viabilidad.

El haber conseguido dilucidar el enigma que me había tenido embaucado durante una década, ya fue de por sí un motivo de enorme satisfacción, cualquiera que hubiese sido la función de estas secuencias. Pero, además, esta no era una función cualquiera, habíamos descubierto un sistema que preserva a quienes sustentan la vida en el planeta, haciéndolo de una manera sorprendente: mediante el reconocimiento de agresores, gracias a un mecanismo de aprendizaje en forma de memoria genética. Esta estrategia de supervivencia es única entre los sistemas biológicos conocidos y, hasta su descubrimiento en 2003, inimaginable, como también lo fue durante la década siguiente todo lo que iba a acontecer a raíz de este hallazgo.

En la actualidad, un cuarto de siglo después de haber detectado unas repeticiones extrañas, impresas en el ADN de un extraño microorganismo, el tesón de unos pocos ha permitido que se hayan abierto las puertas a la esperanza de millones de enfermos que ven en la tecnología CRISPR, implementada a partir de este sistema inmunológico de las bacterias, una posible solución a sus dolencias. Hoy en día, gracias a las herramientas diseñadas por las bacterias, podemos afirmar que la erradicación de la malaria o el sida está mucho, muchísimo más cerca, y hay fundadas razones para ser muy optimistas en cuanto al tratamiento y prevención de la retinosis pigmentaria, la diabetes, el cáncer, la distrofia muscular o la miocardiopatía hipertrófica, entre muchos otros trastornos genéticos.

No puedo estar más de acuerdo con las palabras pronunciadas por un presidente de los EEUU, John Calvin Coolidge, “Nada en este mundo puede reemplazar la persistencia. El talento no puede hacerlo: nada es más común que hombres fracasados con talento. El genio no puede hacerlo: un genio sin recompensa es casi un proverbio. La educación no puede hacerlo: el mundo está lleno de indigentes educados. Solo la persistencia y la determinación son omnipotentes”. También comparto la afirmación de que “el esfuerzo tiene su recompensa”, y que, “aunque el esfuerzo es importante, saber dónde ponerlo es lo que más cuenta”.

La distinción que se me otorga hoy es, por definición, un reconocimiento a una persona por méritos especiales. Pero ¿dónde reside realmente el mérito? ¿a quién se le debe atribuir? Quizá a aquel maestro del colegio que instó a mis padres para que me animaran a seguir estudiando; a mis padres que lo hicieron y me permitieron escoger la carrera que quisiera, aun sin saber qué era aquello de la Biología ni para qué podía servir; a mis directores de tesis que me dieron esa primera oportunidad para involucrarme en la investigación; a mis colaboradores que se comprometieron con un proyecto tan incierto, a riesgo de malgastar años de esfuerzo. A diferencia de lo que puede ocurrir en otros ámbitos, como el arte o la música, en los que la acción individual basta para crear una obra maestra, en investigación científica no se concibe la consecución de grandes logros sin las aportaciones de un grupo de personas, que a su vez basan su trabajo en las contribuciones de otros grupos. A todos ellos, un millón de gracias, el mérito es compartido, como no puede ser de otra forma.

Mi interacción con la UPV en el pasado se limita a dos actividades. La primera hace casi tres décadas, en 1989, el mismo año en que inicié mi tesis doctoral en la Universidad de Alicante y decidí asistir a un curso sobre análisis microbiológico de alimentos, impartido por la Cátedra de Microbiología de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos. El contenido del curso no tenía absolutamente nada que ver con el tema de mi trabajo de tesis, pero me apeteció hacerlo. Todo un acierto, porque fue una maravilla de curso que, años más tarde, ya como profesor, me resultó tremendamente útil para la docencia que me asignaron, la mayor parte de ella relacionada con la Microbiología de los Alimentos.

La segunda ocasión en que tuve contacto con esta universidad fue en mayo del año pasado, cuando el Dr. Ricardo Flores me invitó a impartir un seminario en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas. La noche de antes, cuando llegué a Valencia, Ricardo me informó, ante mi estupor, de que había habido un pequeño cambio de planes: la charla iba a formar parte de un acto institucional, y yo sin ropa apropiada para la ocasión. Vistiendo mi polo favorito, me encontré con un auditorio a rebosar, rodeado de autoridades y delante de investigadores que admiraba desde mi etapa de estudiante de doctorado. Cuando finalizó el acto recibí tantos elogios, y percibí tanto afecto, que me hicieron sentirme la persona más importante del mundo. Hoy lo han conseguido ustedes una vez más.

Todos buscamos la felicidad. Esta universidad, sigue contribuyendo sobremanera a la mía, concediéndome ahora este grandísimo honor que acepto con todo mi agradecimiento. Gracias a la L’Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Agronòmica i del Medi Natural por la propuesta, al Consejo de Investigación por emitir informe favorable, y al Consejo de Gobierno por aprobar mi nombramiento. Gracias a todos ustedes por prestarme su atención, a mis colegas, amigos y familia, muy en especial a mi esposa porque, al fin y al cabo, la felicidad solo puede ser plena si es compartida.

 

Muchas Gracias a todos.

 

Francisco J. Martínez Mojica

 

“La UPV es la universidad mejor valorada de España en ingeniería agronómica”

Christian Cerezo estudió el Grado de Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural en la Universidad de Burgos, pero decidió continuar sus estudios en el campo de la agronomía en la UPV debido a que es una de las universidades mejor valoradas de España en este ámbito. Concretamente, comenzó el Máster en Ingeniería Agronómica de la EAMN.

Además, para Christian también fue decisiva su inquietud por aprender acerca de otros cultivos y tener la experiencia de salir de casa. “El máster está siendo una experiencia muy enriquecedora porque me ha abierto la mente. Vengo de una familia de agricultores de Burgos y conozco perfectamente  los cultivos de esa zona, pero aquí he podido aprender muchas cosas que desconocía, nuevos cultivos, nuevas tecnologías…”, nos explica.

master ingenieia agroalimentaria

Christian Cerezo en la entrega del Premio Pepsico de Agricultura Sostenible con su TFG.

Además, Christian considera que la agricultura en España es heterogénea y muy rica, “y es muy importante que conozcamos los cultivos de todas las zonas de nuestro país. Aunque el máster se centra bastante en los cultivos mediterráneos, a mí me ha ayudado mucho a abrir la mente y aplicar prácticas de esta zona en mi agricultura familiar”.

A Christian también le han gustado mucho los profesores del máster, a los que considera muy bien preparados e incluso, “en alguna cosa que no ha funcionado muy bien,  nos han escuchado y  han intentado solucionarlo”.

Otro punto fuerte de haber estudiado en Valencia ha sido la magnitud de la UPV. “Además del poder adquisitivo de la universidad para poder sufragar algunos gastos, en  mi caso, estoy haciendo el TFM en el IVIA, gracias a los contactos de la UPV. Esto son cosas que no pasan en otras universidades” .

Durante su estancia en Valencia, Christian ha sido uno de los participantes del concurso 24 Horas de Agricultura Syngenta, lo que considera “la mayor experiencia formativa que he tenido nunca. La Universidad de Coimbra cuenta con casi 200 hectáreas de terreno y maquinaria propia para los estudiantes. Algo que no había visto nunca y me encantó”.

master ingeniería agronómica

El equipo participante en el concurso 24 Horas de Agricultura Syngenta, a falta de Martina López, que no pudo asistir al reconocimiento que se les hizo en la Escuela.

Christian terminará el máster aunque solicitará la dispensa para no asistir a las clases, ya que a partir de septiembre comienza a trabajar en Pepsico, después de un proceso de selección muy duro. Su relación con la empresa comenzó el año pasado al ser el ganador del Premio Pepsico de Agricultura Sostenible con su TFG, lo que ha ayudado a que pueda formar parte ahora del equipo agro de esta empresa.

“El Máster Universitario en Ingeniería Agronómica de la EAMN me ha hecho pensar y cuestionarme mis ideas”

Carmen Ferreras, estudiante del  Máster Universitario en Ingeniería Agronómica de la EAMN, nos cuenta su experiencia.

Carmen es de León pero eligió estudiar aquí  por el prestigio de la Escuela y de la UPV. “Un amigo de León que había cursado este máster me lo recomendó. Yo barajé otras posibilidades, pero también vi que en esta escuela podría aprender otros puntos de vista, con otros profesores  y conocer otros cultivos diferentes a los que yo conozco en León, de carácter más extensivo”.

Otros factores que influyeron en la decisión de Carmen fueron que “Valencia es una ciudad que tiene un tamaño perfecto para vivir y que pensaba que aquí iba a estar cómoda”.

Y parece que Carmen no se equivocó, ya que nos cuenta que en este primer año de máster, ha podido aprender mucho. “Gracias a este máster, me he dado cuenta de que estoy bastante preparada, pero a la vez, he aprendido muchas cosas nuevas y, sobre todo, lo que yo buscaba, he podido conocer otros puntos de vista, otras opiniones, otras maneras de hacer las cosas. Está siendo una experiencia muy buena”.

Además de los conocimientos adquiridos, una de las cosas que más valora Carmen del máster es la posibilidad de hacer prácticas. De hecho, en septiembre realizará unas prácticas en la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural, hasta el 15 de noviembre.

“Son unas prácticas perfectas porque el horario es de mañanas, y puedo compaginarlas con el máster. En cuanto las acabe, pienso pedir más becas y compaginar las prácticas con el TFM. En esta Escuela es fácil solicitar prácticas, hay muchas opciones y es sencillo enterarte porque nos informan por correo electrónico, además de la información que podemos ir viendo nosotros”, nos comenta.

Carmen también destaca del máster que “la mayoría de los profesores son jóvenes y hacen que las clases sean dinámicas y amenas y lo que es más importante, nos hacen pensar y cuestionarnos nuestras ideas. Esto es muy bueno porque aprendes mucho más”.

Pero como no todo es estudiar, Carmen también está teniendo una estancia muy agradable, ya que se ha creado un grupo de estudiantes de Castilla-León, en el que ha hecho grandes amigos.

Carmen, además, ha podido participar este año, junto con otros tres compañeros,  en el concurso 24 Horas de Agricultura Syngenta, que tuvo lugar en Coimbra (Portugal) y en el que quedaron en tercer lugar,  lo que considera una gran oportunidad y experiencia. “Fue muy duro porque son 24 horas haciendo pruebas tanto teóricas como prácticas, sin parar, sin dormir, y teniendo que controlar el estrés, el cansancio, administrando el tiempo… pero lo recomiendo a todo el mundo y me encantaría repetir”.

 

“El Máster Universitario en Ingeniería Agronómica te permite acceder a cargos de mayor responsabilidad”

Hablamos con Óscar Martínez, egresado del Máster Universitario en Ingeniería Agronómica de la EAMN.

Óscar Martínez puede decir que ha cumplido su objetivo profesional. Desde hace más de un año es director de la finca de experimentación Sinyent de AVA-ASAJA. Y precisamente una de las razones por las que decidió cursar el Máster Universitario en Ingeniería Agronómica de la EAMN es porque “te permite acceder a cargos de mayor responsabilidad”, nos explica.

Óscar cursó el Grado de Ingeniería Agronómica en la EAMN y al terminarlo, no lo dudó ni un momento. “Tenía claro que el máster me iba a abrir más puertas. Además, he aprendido mucho también de otros campos, lo que te facilita un acceso laboral más amplio”, explica Óscar.

master ingenieria agronómica

Óscar Martínez dirige la finca de experimentación Sinyent de AVA-ASAJA

Además de las posibilidades laborales que ofrece, una de las cosas que más le han gustado a Óscar del máster es “la cercanía de los profesores, que te ayudan y te apoyan mucho y más que tener un título, lo importante es que aprendes y adquieres grandes conocimientos que luego puedes aplicar en el ejercicio de tu profesión”.

Pero como él explica, “de esto te das cuenta cuando sales. Realizas unas prácticas y ves todo lo que has aprendido en el máster y que eres capaz de desarrollar tu trabajo. Entonces todavía valoras más tus estudios”.

Y tanto es así, que Óscar realizó unas prácticas al terminar el máster y seguidamente, entró como apoyo al director de la finca Sinyent de AVA-ASAJA de la que en un año ya es director. Por ello, Óscar recomienda este máster a quien quiera ejercer esta profesión, ya que como él mismo comenta, “te ofrece grandes posibilidades laborales”.

 

Las becas de estudios en EEUU, un trampolín profesional y personal

Regina Bou y Alfredo Quijano han disfrutado de una formación en EEUU gracias a las becas,  Grifols-Fulbright y “la Caixa”, respectivamente. Ellos nos cuentan su experiencia y animan a todos los estudiantes de biotecnología a realizar algunos estudios en EEUU, país pionero en investigación, innovación y progreso científico y tecnológico. Según nos cuentan, esta experiencia es un trampolín profesional y personal.

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Las prácticas en la empresa mexicana Innovación Agrícola, una gran oportunidad profesional y personal

Isabel Arias y Rafael Belda, alumnos del Master en Ingeniería Agronómica de nuestra Escuela, han sido los primeros estudiantes de España en formar parte del Programa Ahijados de la empresa mexicana Innovación Agrícola.

El Programa Ahijados ofrece prácticas de empresa a los estudiantes de las universidades de agronomía con las que Innovación Agrícola tiene firmados convenios, que son todas las de México, una de Cuba y, desde el año pasado, con la EAMN, gracias a la mediación de la empresa Idai Nature, proveedora de Innovación Agrícola.

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